A partir de 2040 no se podrán vender turismos ni vehículos comerciales ligeros con motor de combustión interna, ello también incluye a los híbridos actuales, con emisiones directas de CO2. El objetivo es que en 2050 ya no circule ningún vehículo contaminante directo por las carreteras españolas.
Por otro lado, a partir de la aprobación de dicha ley, también se suspenderán las ayudas a la compra de este tipo de vehículos.
La futura ley sigue los países de otros países como Reino Unido, Francia, Dinamarca, Irlanda, Alemania, Holanda o Noruega, quienes ya han puesto fechas de caducidad a la venta de coches diésel y gasolina.
El Ministerio para la Transición Ecológica, autor del borrador, también elaborará un Plan Nacional de Energía y Clima para establecer objetivos de penetración de vehículos limpios, aquellos con emisiones de CO2 nulas o bajas.
Además, a partir de 2023 todos los municipios de más de 50.000 habitantes deberán contar con zonas de bajas emisiones.
Para impulsar la red de infraestructura de recarga de vehículos eléctricos el gobierno buscará apoyo en los actuales suministradores de combustible, estableciendo, por ejemplo, la obligación de instalar puntos de recarga eléctrica en todas las gasolineras que tengan un elevado volumen de ventas.