Según este informe, cuyo objetivo ha sido el de analizar los hábitos de desplazamiento diarios en horario de trabajo de alrededor de medio millar de empleados en la Comunidad de Madrid, las dos terceras partes de los trabajadores reconocen que, a pesar del tráfico y las dificultades de aparcamiento, el coche es la forma más cómoda de llegar a la oficina con mucha diferencia, poniendo de manifiesto que sería deseable una red de transporte público más tupida.
En este sentido, casi la mitad de los conductores echa en falta paradas cerca de su centro de trabajo, mientras que un 30,5% reconoce no tenerlas cerca de sus domicilios, generalmente ubicados en zonas de nueva construcción. Por esta razón, a pesar de que casi el 44% tiene que llegar con antelación a su lugar de trabajo para buscar aparcamiento, no se plantea otra forma de desplazarse que no sea el coche.
Según el estudio de Arval, un 66% reconoce que no utilizaría la bicicleta como medio alternativo de transporte, mientras que casi una quinta parte no tendría inconveniente en “darle más a los pedales” si hubiera conciencia en este sentido, tanto por parte del sector público, impulsando carriles bici seguros, como por parte del sector privado, extendiendo el uso de duchas y vestuarios en los centros de trabajo.