Es más, son tecnologías que se complementan por lo que algunos expertos apuntan que los vehículos del futuro serán eléctricos a la vez que autónomos. Pero, ¿por qué? La consultora tecnológica Lux Research apunta 6 razones por las que ambas tecnologías emergerán conjuntamente, provocando la “muerte” del motor de combustión.
2 en 1. Los amantes de las tecnologías de vanguardia quieren contar con ambas innovaciones en un único vehículo. Claro está que las innovaciones son caras y son adoptadas siempre en primer lugar por los modelos Premium. Una categoría en la que el comprador siempre busca diferenciarse del resto y que obligará a los fabricantes a introducir sus últimas avances en materia de conducción autónoma pero también en movilidad eléctrica. Y a medida que estas innovaciones vayan volviéndose más asequibles y se introduzcan en modelos “superventas” nadie querrá renunciar a las mismas innovaciones que los coches Premium.
Ingeniería más sencilla. Los sistemas de conducción autónoma necesitan de multitud de sensores y avanzados sistemas de hardware y software que requieren de un subsistema eléctrico que la tradicional batería de 12V de un coche de combustión no es capaz de proporcionar.
Los avanzados packs de baterías- de alto voltaje y capacidad de almacenaje- de los coches eléctricos hacen que todos los sistemas de autoconducción sean más sencillos de acoplar en los vehículos de cero emisiones. También es más sencillo el funcionamiento y el control de un motor eléctrico y de un “battery pack” que el de un motor de combustión con sus miles de piezas en constante movimiento y kilométrico cableado. Ello no quiere decir que las tecnologías de conducción autónoma no puedan aplicarse a un coche de motor de combustión. Solo que el apartado de ingeniería se complica. No es casualidad que los prototipos de vehículos autónomos de las principales marcas se hayan realizado sobre la base de vehículos eléctricos.
Sin cables. Las sistemas de recarga inalámbricos, que a medio plazo seguro acabarán imponiéndose, encajan perfectamente con las prestaciones que ofrecen los coches autónomos eléctricos. En primer lugar, cuando un coche autónomo de combustión necesite repostar carburante deberá hacerlo su conductor, el empleado de la EESS o, en los casos más avanzados, un robot. Sin embargo, un coche autónomo eléctrico conduce de forma automática hasta un punto de recarga inalámbrico y, una vez terminada dicha recarga, incluso puede aparcarse él solo para dejar paso a otros vehículos y aumentar la tasa de utilización de la infraestructura de carga. Por otro lado, la carga inalámbrica aumenta su eficiencia en función de la alineación entre el punto y el vehículo eléctrico. Los coches autónomos podrán aprovechar al máximo esta eficiencia ya que aparcarán de forma óptima en el punto exacto. Por último, en el futuro será el propio vehículo quien, al detectar que la batería se está descargando, se dirija de forma autónoma a un punto de recarga y regrese automáticamente al lugar donde estaba aparcado.
Más eficiencia y autonomía. Uno de los puntos débiles de los vehículos eléctricos actualmente es su autonomía. Y cualquier tecnología que permita acabar con la llamada “range anxiety” será bien recibida. Una vez más las tecnologías “self-driving” (o de autoconducción) pueden ser la solución. Según algunos estudios la tecnología de conducción autónoma mejora la eficiencia de conducción entre un 5 y un 10% gracias a aceleraciones y frenadas más suaves, frenos regenerativos, tramos “a vela”, cartografías avanzadas y algoritmos predictivos. Como consecuencia secundaria, este hecho permitirá montar baterías más pequeñas y, por lo tanto, rebajar el precio de los vehículos.
Evolución paralela. Ni los vehículos eléctricos ni mucho menos los vehículos autónomos forman parte de la realidad diaria de la mayoría de las personas. Pero ambas tecnologías están progresando de forma constante año tras año. Las baterías se están abaratando, ayudando a mejorar las ventas de VE. Los sensores y las mejoras de software permiten sofisticar los sistemas de asistencia a la conducción, consiguiendo un progreso imparable hacia la conducción totalmente autónoma. Según estimaciones de Lux Research ambas tecnologías habrán madurado totalmente en 2030. Es decir, se habrá conseguido la total autonomía de los vehículos y los motores enchufables dominarán el mercado. Esta coincidencia les permitirá entrar en un círculo virtuoso, beneficiándose la una de la otra.
"Ya sea mediante prohibiciones totales o bien mediante políticas más sutiles, a través de impuestos y penalizaciones, los vehículos con motores de combustión dejarán de ser viables económicamente."
Por orden gubernamental. A medida que los vehículos eléctricos sean más asequibles y populares, aquellos gobiernos y países que permitan producir y vender coches con motores combustión serán vistos como irresponsables. Es más, algunos países ya están debatiendo sobre el año concreto en el que se prohibirá la venta de coches contaminantes. Este hecho no ocurrirá de forma inmediata pero llegará el momento en el que se acabará regulando el final definitivo de los motores de combustión. Ya sea mediante prohibiciones totales o bien mediante políticas más sutiles, a través de impuestos y penalizaciones, los vehículos con motores de combustión dejarán de ser viables económicamente.
"Como ya ocurrió con el ABS, los airbags, el ESP o la llamada de emergencia, los gobiernos empezarán a elaborar leyes que obligarán a que los sistemas de conducción autónoma formen parte del equipamiento de serie."
Algo parecido ocurrirá con los coches autónomos una vez demuestren que son más seguros que los conductores humanos. Como ya ocurrió con el ABS, los airbags, el ESP o la llamada de emergencia, los gobiernos empezarán a elaborar leyes que obligarán a que los sistemas de conducción autónoma formen parte del equipamiento de serie.
En definitiva, la lógica legislativa parece que también provocará la convergencia de ambas tecnologías.
Sin duda se dibuja un escenario no demasiado lejano que a muchos les podrá parecer vertiginoso. Pero los avances que obtendremos tanto en materia medioambiental y, especialmente, en siniestralidad serán realmente espectaculares.
Acuerdo entre Microsoft y la Alianza Renault-Nissan para desarrollar el vehículo conectado
La Alianza Renault-Nissan y Microsoft Corp. han firmado un acuerdo mundial y plurianual para desarrollar las tecnologías asociadas a los vehículos autónomos. De esta forma, ambas empresas colaborarán en la aceleración del desarrollo de servicios conectados para vehículos que utilizan Microsoft Azure, una de las ofertas de nube inteligente de Microsoft. Estos nuevos servicios mejorarán la experiencia del cliente mediante navegación avanzada, mantenimiento predictivo y servicios centralizados en el vehículo, supervisión remota de las prestaciones del vehículo, experiencias móviles externas y actualizaciones inalámbricas en tiempo real.
Renault-Nissan tiene previsto lanzar más de 10 vehículos con conducción autónoma antes de 2020 con servicios que mejoren al máximo el empleo del tiempo libre dentro del vehículo.
Para ello se apoyará en la plataforma de Microsoft Azure, una plataforma nube de almacenamiento, segura y probada, con escala ilimitada, que permite la utilización de múltiples sistemas de explotación, lenguajes y herramientas de programación, lo que ofrece flexibilidad y posibilidad de construir una plataforma común para que Renault-Nissan despliegue servicios a ambas marcas de la Alianza.