Para este grupo de expertos independientes es necesaria una armonización en la regulación de la movilidad que pueda aplicarse a necesidades distintas en el territorio español, ya que en este momento existen importantes diferencias en los planes de movilidad urbana, dependiendo en gran medida de la ciudad o localidad de la que se trate.
Es en este punto donde Ricardo Conesa, Director del Programa Avanzado en Dirección de Empresas del Automóvil del IE Business School, y José Luis Criado, Director Académico del mismo, ambos coordinadores del Think Tank de Automoción de esta escuela, coinciden en su apuesta por la creación de una secretaría nacional de movilidad que "pueda actuar de manera independiente y que esté conectada con el cambio cultural que supone el futuro de la movilidad. Una entidad estatal que no parta de premisas establecidas, pero sí capaces de observar el impacto en la sociedad o la industria y proponer medidas de mejora", apunta el Think Tank en un comunicado.
Más propuestas
Durante 6 meses, el Think Tank de Automoción del IE Business School ha trabajado sobre diferentes ejes para analizar las oportunidades de la nueva movilidad. Un análisis que ha permitido realizar diferentes propuestas.
En primer lugar, la movilidad tiene que ser estratégica para las empresas, no solo para su logística, sino como un plan empresarial de RSC. Dentro de este apartado se propone que el impacto de la reducción del CO2 obtenga un beneficio fiscal o políticas internas de RR.HH. que analicen y mejoren la huella de la movilidad de sus empleados en su ciudad.
En segundo lugar, la tecnología como elemento clave en el presente y futuro de la movilidad. Solucionar las necesidades de movilidad acelerará la industria de la automoción. En este punto, el desarrollo de apps, centralizó la mayor parte de vías de negocio posibles.
Como tercer eje, se ha contemplado la necesidad de medición, definir unas KPI’s de la movilidad. Y es que no se tiene constancia de cuáles son los parámetros necesarios para medir la movilidad de personas y mercancías o información exacta sobre la ‘última milla’ de personas y cosas, ni tampoco el impacto de la sostenibilidad económica de áreas urbanas.