Aunque todavía no se han establecido puntos concretos ni a qué tipo de vías afectarán (autovías, autopistas, regionales…), algunas informaciones adelantan que el coste podría ser de un 1 céntimo por kilómetro.
La futura implantación de la medida no solo deriva de la necesidad de inversiones en el mantenimiento de la Red de Carreteras del Estado, calculada en unos 7.500 millones de euros anuales. También es uno de los compromisos con la Comisión Europea, como parte del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia que se envió a la Comisión Europea a cambio de los fondos europeos para hacer frente a la crisis provocada por la pandemia.
El futuro sistema no debería llamarse peaje. Su coste estará muy por debajo de los habituales peajes y su objetivo es autofinanciar (quien más usa, más paga) el mantenimiento de las vías, sin que el dinero provenga de los impuestos que alimentan los presupuestos del estado.
Según informó la ministra de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, Raquel Sánchez, la intención es presentar una tarificación sin agravios territoriales, aunque destaca, que se cederá a las autonomías la potestad de poder implantar este sistema también en sus carreteras regionales.