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Asociación Española de Gestores de Flotas y de Movilidad
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Dirección: Plaça d'Ausiàs March, 1 Edifici d’Oficines Planta 1, Oficina número D03 08195 Sant Cugat del Vallès, Barcelona
Los últimos veranos están siendo especialmente calurosos en nuestro país con múltiples e intensas olas de calor que incrementan todavía más las elevadas temperaturas de esta época del año. Pero conducir con calor exige algo más que poner el aire acondicionado. Las altas temperaturas pueden afectar al rendimiento del vehículo, aumentar el desgaste de determinados componentes y elevar el riesgo de incendio en carretera o en zonas próximas a espacios naturales.
Este riesgo de incendio es especialmente relevante en desplazamientos por carreteras secundarias, caminos rurales, aparcamientos improvisados, áreas recreativas o entornos forestales. En estos escenarios, una imprudencia aparentemente menor puede derivar en consecuencias graves, tanto para la seguridad vial como para el medio ambiente.

Uno de los comportamientos más peligrosos- a su vez que incívico- es arrojar colillas u otros objetos desde el vehículo. El Reglamento General de Circulación prohíbe tirar a la vía o a sus inmediaciones cualquier elemento que pueda provocar incendios o poner en peligro la seguridad vial.
Además, esta conducta está sancionada con 500 euros de multa y la pérdida de 6 puntos del permiso de conducir. Es más, si esta colilla llegase a provocar un incendio, el responsable podría enfrentarse a graves responsabilidad civiles y penales.
El riesgo de incendio no solo se produce en marcha. También puede aparecer al detener el vehículo si se aparca sobre hierba seca, rastrojos, matorral o cualquier superficie combustible. Tras un trayecto largo, elementos como el tubo de escape, el catalizador o los bajos del vehículo pueden alcanzar temperaturas elevadas y entrar en contacto con vegetación seca.
Por este motivo, en días de calor extremo conviene evitar estacionar fuera de zonas habilitadas, especialmente en áreas forestales o en caminos con vegetación. Siempre que sea posible, el vehículo debe aparcarse sobre asfalto, tierra limpia, grava o superficies libres de material vegetal.
Para empresas y flotas, esta recomendación es especialmente importante en actividades con acceso a fincas, obras, instalaciones industriales, zonas rurales o servicios de asistencia en carretera. Una mala elección del lugar de estacionamiento puede generar daños materiales, responsabilidades legales y un importante impacto medioambiental.
Las altas temperaturas también ponen a prueba el estado mecánico del vehículo. Un sistema de refrigeración en mal estado, niveles incorrectos, fugas de combustible o aceite, neumáticos desgastados o una instalación eléctrica deteriorada pueden aumentar el riesgo de avería y, en situaciones extremas, de incendio.
También conviene prestar atención a cualquier señal anómala durante la conducción: olor a quemado, humo, pérdida de potencia, testigos de temperatura o ruidos inusuales. Ante cualquiera de estos síntomas, lo más prudente es detenerse en un lugar seguro, apagar el motor y señalizar correctamente la incidencia.

Si se detecta humo procedente del vehículo, el conductor debe detenerse de forma segura, apagar el motor, activar las luces de emergencia y evacuar a los ocupantes. Si existe fuego visible o riesgo de propagación, no se debe intentar manipular el vehículo ni abrir el capó de forma imprudente, ya que la entrada de oxígeno puede avivar las llamas.
En caso de incendio o de observar humo en el entorno, es fundamental llamar al 112 e indicar con precisión la ubicación, el sentido de la marcha, el punto kilométrico si se conoce y cualquier referencia cercana.
Para reducir riesgos durante los meses de verano, conviene seguir unas pautas básicas: no tirar colillas ni objetos desde el vehículo, no estacionar sobre vegetación seca, revisar el estado mecánico antes de viajes largos, evitar sobrecargar el vehículo, prestar atención a los testigos de temperatura y actuar con rapidez ante cualquier señal de sobrecalentamiento.
En el caso de las flotas, también resulta recomendable recordar estas instrucciones a los conductores antes de los periodos de mayor movilidad estival. La formación y la prevención ayudan a reducir averías, sanciones, tiempos de inactividad y riesgos medioambientales.
Conducir con altas temperaturas requiere anticipación y responsabilidad. Una colilla, un vehículo mal mantenido o un estacionamiento inadecuado pueden tener consecuencias muy superiores a una simple avería: desde una multa de 500 euros y la pérdida de 6 puntos hasta la generación de un incendio con daños personales, materiales y ambientales.
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