Pero sí es posible mejorar y optimizar la gestión del parque móvil y de los usuarios de los vehículos a través de algunas aplicaciones que, a partir de mecánicas de juego, combinando concursos y competición, permiten a los conductores mejorar su conducción, incrementar la eficiencia de la flota o incluso aumentar la productividad operativa. Todo esto es posible gracias a la llamada Gamificación.
La gamificación, término procedente de la palabra inglesa gamification, consiste en el uso de dinámicas de juego en el ámbito de los negocios con el objetivo de potenciar la motivación, el esfuerzo o la fidelización, creando experiencias que involucren a todas las personas. Es decir, jugar para aprender y mejorar, pero con la diversión como escenario de fondo y como motor de motivación. Porque, precisamente entre los objetivos de los juegos, incluso de los más primitivos, no solo está la diversión sino también el aprendizaje. Un aprendizaje que, gracias a la diversión provocada y motivada por el juego, se realiza sin esfuerzo.
Por qué jugar
El ser humano, para bien o para mal, tiene necesidades inherentes de competir, lograr objetivos, conseguir recompensas, reconocimiento y estatus, etc. Se trata de motivaciones universales que han quedado demostradas desde las primeras civilizaciones. El ejemplo más paradigmático son los Juegos Olímpicos nacidos en la Antigua Grecia.
"La gamificación es una herramienta más que permite a las empresas involucrar a sus empleados, aumentar su motivación, impartir formación o mejorar su rendimiento en un área concreta"
Hoy en día, estos elementos inherentes al ser humano son tenidos en cuenta por diseñadores y desarrolladores de juegos. En el caso que nos ocupa, la gamificación es una herramienta más que permite a las empresas involucrar a sus empleados, aumentar su motivación, impartir formación o mejorar su rendimiento en un área concreta.
Además, hay que tener en cuenta que España, junto a Estados Unidos, es líder mundial en esta industria pujante. De hecho, las previsiones apuntan que la gamificación generará un mercado superior a los 11.000 millones de dólares en 2020 en todo el mundo.
Qué hay en el mercado
El mercado ya ofrece actualmente diferentes aplicaciones y plataformas que convierten en un juego la conducción eficiente y segura. Operadores de renting, compañías de seguros y fabricantes de automóviles ya disponen de estas aplicaciones, con mayor o menor complejidad, y para las que solo se necesita un smartphone.
"Operadores de renting, compañías de seguros y fabricantes de automóviles ya disponen de estas aplicaciones, con mayor o menor complejidad, y para las que solo se necesita un smartphone"
Es el caso de Arval y su Arval Drive Challenge; ALD y su ALD ecodrive; o LeasePlan con LeasePlan Telematics. En general, estas aplicaciones de los principales operadores de renting controlan el estilo de conducción, midiendo también consumos y puntuando en función del estilo de conducción del usuario. Además, permiten competir con otros conductores mediante la acumulación de puntos y ofrecen consejos sobre cómo mejorar la actitud al volante. En cualquier caso, su objetivo es doble: aumentar la eficiencia de los desplazamientos y promover una conducción más segura.
Otro ejemplo es de la aseguradora AXA y su aplicación Axa Drive. Su mecánica y objetivos son muy similares a las de las aplicaciones mencionadas anteriormente.
Los fabricantes también han empezado a introducir ciertas dosis de gamificación en los vehículos. Son ya muchos los modelos que mediante barras o gráficos evalúan el nivel de conducción eficiente. Si bien este es un nivel muy básico, existen otros sistemas como el eco:Drive de Fiat. Esta plataforma, la más veterana pero también una de las más avanzadas entre los diferentes fabricantes, dispone además de un capítulo específico para flotas. De esta forma, los usuarios de coches de empresa aprenden a conducir de manera más eficiente y ecológica, mejorando su puntuación y pudiendo compararse en un ránking.
A todo ello hay que añadir los centenares de aplicaciones que existen en GooglePlay y AppStore, la mayoría de ellas gratuitas, que permiten “gamificar” el estilo de conducción.
A medida
Si nuestro “Budget” nos los permite, el escenario ideal es desarrollar junto a una empresa especialista una aplicación gamificada a medida de nuestra flota y empresa. De esta forma podremos definir objetivos a corto, medio y largo plazo; insistir mediante diferentes estrategias en aquellos aspectos en los que deben mejorar los conductores; y conseguir una mejor y más fácil integración de los datos de nuestros vehículos en una interfaz que se adapte a nuestras necesidades.
"Si nuestro “Budget” nos los permite, el escenario ideal es desarrollar junto a una empresa especialista una aplicación gamificada a medida de nuestra flota y empresa"
A priori, podría ser que la inversión inicial pareciera innecesaria o caprichosa. Pero presentando datos y cifras sobre los posibles ahorros y beneficios, a buen seguro que la inversión quedará rápidamente amortizada y justificada.
Lógicamente, la disposición de datos obtenidos a través de dispositivos telemáticos y disponibles en la “nube”, es imprescindible para la elaboración de una aplicación de estas características.
Recompensas
Hay que tener en cuenta que para que un juego funcione, en este caso cumpla con sus funciones formativas o motivacionales, no solo debe ser divertido durante un periodo de tiempo. Debe sorprender. Porque una vez se han adquirido las destrezas necesarias para conseguir los objetivos, aparece el aburrimiento y la desmotivación. Y entonces es imposible cumplir los objetivos deseados. De ahí que sea necesario que los niveles de dificultad se incrementen a medida que el usuario va progresando.
Por otro lado es importante que el juego también vaya acompañado de recompensas materiales. Es decir, aquellos que obtengan mejores puntuaciones en la plataforma que hayamos diseñado deben poder optar a premios o regalos. Estas gratificaciones no tienen por qué costar una fortuna para ser efectivas. La simple existencia de un premio activará la motivación automáticamente.
Y para aumentar todavía más la implicación, es recomendable que la competición pueda ser colectiva y no simplemente individual. Imaginemos por ejemplo una flota comercial con diferentes delegaciones en distintas provincias. En este caso podemos anunciar un premio para aquella delegación que, por ejemplo, haya consumido menos litros de combustible en un año. Es más que probable que de esta forma no solo los conductores se impliquen individualmente sino que aquellos usuarios de vehículos más pasivos con la competición se acaben esforzando para no quedar en mal lugar frente a sus compañeros de trabajo.
En cualquier caso, la gamificación forma parte hoy en día de nuestra realidad. Y lo hará de una forma cada vez más importante. Y especialmente entre las generaciones más jóvenes que empiezan a incorporarse al mercado de trabajo. Unas generaciones hiperconectadas, cuyos referentes, parámetros de funcionamiento cerebral y metodologías de aprendizaje nada tienen que ver con los usuarios de vehículos tradicionales.