BYD entra en el mercado europeo de los pick-up con el nuevo SHARK, un modelo híbrido enchufable de doble cabina, cinco plazas y 5,5 metros de longitud que combina 436 CV, tracción total eléctrica y hasta 90 kilómetros en modo 100% eléctrico.
BYD amplía su ofensiva europea con un modelo inédito en su gama continental. El nuevo BYD SHARK es el primer pick-up de la marca destinado al mercado europeo y traslada a este segmento la tecnología híbrida enchufable que el fabricante ya utiliza en otros modelos, aunque adaptada a un uso mucho más exigente.
La clave está en el sistema DMO, Dual Mode Off-road, una evolución de la tecnología híbrida Dual Mode de BYD diseñada específicamente para vehículos todoterreno y de trabajo. El conjunto busca combinar funcionamiento eléctrico en el día a día, elevadas prestaciones, tracción total y capacidad para afrontar desplazamientos largos sin depender exclusivamente de la recarga.

436 CV y tracción total eléctrica
El sistema de propulsión combina un motor de gasolina turboalimentado de 1,5 litros con dos motores eléctricos, uno en cada eje. El propulsor delantero desarrolla 231 CV y 310 Nm, mientras que el trasero entrega 204 CV y 340 Nm. La potencia máxima conjunta asciende a 436 CV, con un par de 650 Nm.
Gracias a esta configuración, el BYD SHARK acelera de 0 a 100 km/h en 5,7 segundos, una cifra poco habitual en un pick-up de este tamaño.
El motor térmico de cuatro cilindros desarrolla 150 CV y 240 Nm y trabaja gran parte del tiempo como generador de electricidad. Dependiendo de las condiciones, puede alimentar directamente los motores eléctricos, recargar la batería o participar en la propulsión.
El sistema DMO gestiona automáticamente distintos escenarios de uso. En modo EV, el SHARK se desplaza exclusivamente con los motores eléctricos. En modo HEV en serie, habitual en ciudad o a velocidades moderadas, el motor de gasolina actúa como generador y la tracción sigue siendo eléctrica. Cuando se necesita una mayor aceleración, el sistema puede pasar a un funcionamiento híbrido en paralelo, haciendo trabajar conjuntamente los motores eléctricos y el propulsor térmico. A velocidades elevadas, el motor de gasolina también puede impulsar directamente el vehículo cuando esa solución resulta más eficiente.
90 km eléctricos y 675 km de autonomía total
La energía se almacena en una Blade Battery de 32,2 kWh, integrada estructuralmente en el vehículo mediante tecnología Cell-to-Chassis. Según los datos facilitados por BYD, el SHARK puede recorrer hasta 90 kilómetros en modo eléctrico y alcanzar una autonomía total de 675 kilómetros combinando batería y depósito de combustible.
El consumo ponderado WLTP se sitúa en 3,5 l/100 km, mientras que con la batería en su nivel mínimo de carga la cifra anunciada es de 9,6 l/100 km.
En carga, admite corriente alterna trifásica de 11 kW y corriente continua. BYD anuncia algo más de tres horas para pasar del 15% al 100% en alterna y 21 minutos para recuperar del 30% al 80% en corriente continua.

Configuración old school
A diferencia de muchos SUV electrificados, el SHARK mantiene una arquitectura claramente orientada al trabajo y al uso fuera del asfalto. Utiliza un chasis de largueros y travesaños, con más del 50% de su estructura fabricada en acero de alta resistencia. La batería queda integrada y protegida dentro de la plataforma, contribuyendo además a la rigidez torsional.
El sistema de tracción total puede adaptar la entrega de potencia a cuatro tipos de terreno: arena, barro, nieve y grava.
La suspensión recurre a un esquema de paralelogramo deformable en ambos ejes y el vehículo incorpora de serie control de descenso de pendientes. Sus cotas todoterreno incluyen un ángulo de ataque de 31 grados y uno de salida de 19,3 grados.
Además, cuenta con argumentos propios de un pick-up convencional. Ofrece una carga útil máxima de 790 kg, puede remolcar hasta 2.500 kg y dispone de una caja trasera con 1.200 litros de volumen.
La doble cabina permite transportar a cinco ocupantes y BYD ha trabajado especialmente en mejorar el confort de la segunda fila, tradicionalmente uno de los puntos más comprometidos en este tipo de vehículos.
El suelo trasero es completamente plano, hay cerca de 90 centímetros de espacio para las piernas y el respaldo presenta una inclinación de 27 grados, buscando una posición más próxima a la de un SUV familiar que a la de un pick-up tradicional.
Uno de los elementos con mayor interés para profesionales y flotas es la función Vehicle-to-Load (V2L). El SHARK puede suministrar hasta 6 kW de potencia mediante dos tomas exteriores, permitiendo utilizar la batería del vehículo para alimentar herramientas eléctricas, iluminación, equipos de trabajo o dispositivos destinados al ocio.
Esta posibilidad amplía su utilidad como vehículo de apoyo en obras, mantenimiento, servicios técnicos, actividades agrícolas o trabajos realizados lejos de una toma de corriente convencional.
Más tecnología que en un pick-up tradicional
El habitáculo sigue la filosofía tecnológica de otros modelos BYD. La instrumentación digital utiliza una pantalla de 10,25 pulgadas, mientras que el sistema multimedia se controla desde una pantalla táctil de 15,6 pulgadas, que la marca presenta como la mayor disponible en un pick-up. También equipa Head-Up Display, asientos delanteros calefactables y ventilados, selector de cambio situado en la columna de dirección y mandos de gran tamaño diseñados para poder manejarse incluso con guantes.
El planteamiento interior busca así combinar la resistencia necesaria para un vehículo de trabajo con un nivel de confort y conectividad más cercano al de los SUV de gran tamaño.
Posicionamiento para flotas
El SHARK puede abrir una nueva vía dentro de las flotas profesionales que necesitan capacidades reales de pick-up pero buscan reducir el uso del motor térmico.
Sus 90 km de autonomía eléctrica permiten cubrir numerosos desplazamientos cotidianos sin consumir gasolina si existe posibilidad de recarga habitual, mientras que el sistema híbrido mantiene la autonomía necesaria para jornadas largas o trabajos alejados de la infraestructura de carga.
La función V2L de 6 kW añade además una ventaja específica para empresas de mantenimiento, construcción, servicios municipales o actividades de campo, al convertir el vehículo en una fuente móvil de energía.
Frente a los pick-up diésel tradicionales, BYD apuesta por combinar prestaciones elevadas, electrificación y un mayor nivel de equipamiento. La contrapartida estará en aspectos como la carga útil de 790 kg y los 2.500 kg de remolque, cifras que deberán valorarse en función de las necesidades concretas de cada operador.
Con el SHARK, BYD entra así en un segmento todavía dominado por mecánicas diésel, proponiendo una alternativa híbrida enchufable que intenta trasladar la electrificación también a los vehículos de trabajo más exigentes.

