En concreto, fueron 105.000 vehículos menos que en 2020, según datos de MSI para Sumauto, especialista en portales verticales de automoción.
De esta forma, las alquiladoras se refuerzan y aprovisionan frente a la actual crisis de los microchips y unas mejores perspectivas turísticas para este año. Y es que los operadores de rent a car dejaron de vender parte de su flota y alargaron los contratos, que suelen durar de media nueve meses, debido a la falta de flujo de vehículos desde las fábricas por la crisis de los microchips y los retrasos en las entregas. Esto los obliga a retener coches para hacer frente a la temporada turística.
En el otro lado de la balanza, el renting aportó en 2021 hasta 115.000 unidades al mercado de VO, un 12% más en comparación con el año anterior.
Según este informe, los operadores de renting buscaron minimizar los efectos de la crisis en los clientes potenciando la compra anticipada de vehículos y garantizando cierto grado de rotación. También han impulsado fórmulas para no limitarse a los cuatro años habituales de contrato, buscando vías para acortarlos o alargarlos antes de pasar al mercado de VO.
También hay que destacar el crecimiento de las importaciones, que contribuyeron con 90.000 unidades al mercado de VO, un 28% más que en 2020.
Ante la falta de stock, el precio del VO se ha incrementado. En concreto, los diésel y gasolina subieron un 7%, hasta superar los 18.300 euros, frente a los 17.000 euros de un año antes, según datos del Green Car Monitor VO de autobiz. En el caso de los “electrificados”, la subida fue de un 10%, con un importe medio que roza ya los 30.000 euros.