Entrevista con Luis Uribe, Category Manager Fleet, IT & Indirect de ISS Facility Services.
Luis Uribe gestiona la flota de la filial española de ISS Facility Services, una multinacional que a cuenta con un parque móvil superior a los 25.000 vehículos a nivel mundial. La sostenibilidad y la seguridad de los conductores son conceptos clave en su modelo de gestión, sin olvidar los “números” derivadas del TCM (Total Cost of Mobility).
¿Cuáles son los criterios con más peso a la hora de renovar y ampliar la flota?
Tenemos en cuenta diversos criterios, aunque considero que el impacto del TCO sigue siendo el más importante, incluso damos un paso más al implementar el TCM (Coste Total de Movilidad) para tener en cuenta otros valores con este indicador. Los siguientes puntos que son más relevantes para nosotros son la seguridad de nuestros usuarios. Y para ello utilizamos Sistemas Avanzados de Ayuda en la Conducción instalados en el vehículo; a lo que hay que añadir elementos de funcionalidad que redundan en más seguridad, como la aplicación de sistemas integrados de Android Auto, Car Play, servicios de Google integrados, entre otros.
Lógicamente, la sostenibilidad es un criterio que juega un papel muy relevante en la toma de estas decisiones. Las negociaciones de renovación de flota que cerremos tienen un impacto a tres o cuatro años vista, así que tanto las emisiones de nuestros vehículos como la estrategia de electrificación son factores clave.
“Fabricantes, renting´s y Administración deben generar un nuevo marco para que la electrificación de la flota en las empresas sea una opción viable”
ISS está presente en más de 30 países de todo el mundo, ¿tenéis una política de flota común o europea? ¿Aprovecháis sinergias de compra a nivel de proveedores comunes en lo que al parque móvil se refiere?
Como indicas, el Grupo ISS es una multinacional presente en todo el mundo que dispone de más de 25.000 vehículos. Nuestra política de flota común está dictada por nuestra central en Dinamarca y nos permite beneficiarnos de acuerdos internacionales con proveedores preferentes a nivel mundial. En el marco de nuestra estrategia OneISS, creamos sinergias entre distintos países con el propósito de implementar mejores prácticas, procedimientos y estrategias. El hecho de ser una organización multinacional nos da una visión de estrategia global que permite plantear estas mejoras.
¿Ha afectado de alguna manera la normativa europea CSRD a la configuración de vuestra flota?
La nueva normativa CSDR nos afectará en cuanto a los objetivos de reducción de emisiones que hemos establecido como organización, por lo que las próximas decisiones de renovación de flota deben ir alineadas con esta normativa. Sin embargo, estamos preparados en cuanto a cómo afrontaremos esta nueva política debido a que ya disponemos de un sistema de reporting de emisiones muy sólido y con compromiso de reducción. Estos datos han sido certificados externamente por AENOR y registrados en el Ministerio para la Transición Ecológica y Reto Demográfico.
¿Qué tipo de impacto crees que la aplicación de nuevas tecnologías como los sistemas de geolocalización y telemática tendrán en vuestros vehículos?
Las tecnologías de vanguardia nos están ayudando a crear un tipo de solución que será necesaria para realizar una optimización de nuestras rutas y tener un mayor control sobre algunas de nuestras operaciones. La solución final nos debe aportar valor, dado que debemos definir muy bien el tipo de datos que queremos obtener y analizar. De otra forma, nos encontraríamos con muchos datos, pero sin un objetivo claro, y es muy fácil caer en este error cuando dispones de una flota muy extensa. No tendríamos ni el tiempo ni los recursos para poder sacarles partido. Nuestros puntos clave en este proyecto son optimizar los objetivos de electrificación, la reducción de costes y la mejora de la gestión.
Como compañía de Facility Services, ¿es la disponibilidad de vehículos eléctricos un requerimiento cada vez más habitual por parte de vuestros actuales y potenciales clientes?
Sí, cada vez es un mayor requerimiento, sobre todo en el sector público. A nivel privado, y aquí entra en juego la nueva normativa europea CSRD, como proveedores debemos ir de la mano de nuestros clientes para mejorar ese cómputo total sus emisiones. Ahora bien, el mercado actual de vehículos eléctricos deberá evolucionar para obtener mejores TCOs. Pero esto solo se podrá lograr si todos los actores del sector influyen sobre el mercado. Tanto fabricantes, como operadores de Renting y la Administración con ayudas fiscales directas, deben generar un nuevo marco para que la electrificación de la flota en las empresas pueda ser una opción viable.
En el caso del mercado español, ¿ofrecen un buen asesoramiento los partners y colaboradores en materia de vehículo eléctrico?
Considero que sí, y cada vez es más común que se especialicen en esa asesoría. Ahora bien, y como indicaba antes, seguimos siendo un mercado inmaduro en cuanto a la expansión del vehículo eléctrico, incluso si nos comparamos con países de nuestro entorno más cercano, geográfica y culturalmente, como Portugal. Como compañía, debemos influir en la forma de entender la movilidad de nuestros usuarios y de nuestro negocio para que ese cambio pueda ser una realidad, y, para ello, necesitamos la ayuda de nuestros colaboradores, que son expertos en la materia. En todo caso, considero que el futuro será un mix de opciones de movilidad y no lo apostaría todo a la electrificación.
“No tiene sentido que tengamos muchas compañías que ofrezcan soluciones de carga pero que te debas instalar diez aplicaciones distintas para poder utilizarlas”.
Desde tu punto de vista como gestor de flotas, ¿cuáles son los factores determinantes que permiten que la electrificación de un parque móvil sea exitosa?
En primer lugar debe ser una estrategia selectiva, especialmente en nuestro sector. No es lo mismo un usuario que vive en una gran área metropolitana, con muchas opciones de carga, que un usuario que se desplace por un área geográfica mayor. Debemos focalizar nuestro objetivo de electrificación al vehículo que realiza el servicio clave y específico en nuestro negocio. Si lo hiciéramos de otra forma, no optimizaríamos la ventaja de costes. Debemos bajar a nivel de caso de negocio para que nuestra estrategia pueda ser exitosa.
En segundo lugar, y no menos importante, debemos transmitir ese mensaje como compañía para propiciar ese cambio cultural, no desde la imposición, pero sí desde la concienciación. Como sociedad, nos enfrentamos a un problema en el cual todos debemos aportar para ser parte de la solución.
En el caso de aquella parte de la flota electrificada, ¿cómo gestionáis las recargas de estas unidades?
Hace ya un par de años cerramos un acuerdo con nuestro partner de movilidad eléctrica. La motivación principal del proyecto era buscar una solución integral de recargas eléctricas. Contamos con cargadores instalados en nuestras principales oficinas de Madrid, Barcelona, Valencia y Bilbao; y también instalamos puntos de recarga en los domicilios particulares de algunos de nuestros empleados. Con una misma solución (tarjeta física o aplicación móvil), nuestros usuarios pueden activar los cargadores de su casa o de la oficina, y realizar, si lo necesitan, recargas en la vía pública.
En este punto el sector también debe ofrecer una integración de métodos o pasarelas de pago. No tiene sentido que tengamos muchas compañías que ofrezcan soluciones de carga pero que te debas instalar diez aplicaciones distintas para poder utilizarlas. Creo que integrar los métodos de pago facilitará y fomentará su uso.
“Como compañía, debemos influir en la forma de entender la movilidad de nuestros usuarios y de nuestro negocio”.
¿De qué forma afronta ISS la seguridad vial de sus conductores?
Más allá de ser un punto crucial de nuestra política de flota, es un aspecto fundamental de la cultura de nuestra organización. Como indicaba antes, a la hora de renovar nuestros vehículos consideramos los elementos activos de seguridad un componente básico y primordial. Ahora bien, debemos hacer un seguimiento dinámico del comportamiento hacia la seguridad de nuestros usuarios. Para ello, y junto con la asesoría de nuestro operador de Renting y nuestra Gerencia de Prevención, analizamos los datos trimestrales de siniestralidad para poder enfocar la comunicación y formación a todos aquellos indicadores que se encuentren desviados de nuestro objetivo. Otro elemento clave es la formación, puesto que no podemos cambiar un comportamiento potencialmente peligroso si no lo detectamos y no actuamos para corregirlo.
Más allá de los vehículos de flota, ¿ofrece o fomenta ISS fórmulas de movilidad alternativas al vehículo de empresa?
Se han explorado diferentes fórmulas, pero por el momento no se han materializado todas. Hemos cerrado recientemente un acuerdo con un proveedor de Movilidad Corporativa con una aplicación muy potente en el mercado. Gracias a ello, podremos medir y reducir las emisiones que no están asociadas directamente a un vehículo de empresa, además de poder ofrecer otras opciones de movilidad a nuestros usuarios.
Una regla de oro para una buena gestión de flotas.
Considero que nos debemos centrar en la transparencia y la formación continua. Debemos informar a nuestros usuarios y a nuestro negocio de los cambios, por qué se producen y cómo nos beneficiaremos de ello. Una gestión eficaz de la flota requiere algo más que el cumplimiento estricto de las políticas, exige un compromiso activo con quiénes se rigen por ellas.