Se trata de un sistema de bobinas situadas debajo del asfalto que transfieren la energía directamente a coches, camiones y autobuses sin necesidad de que se detengan a recargar.
Dicha tecnología se puede adaptar a todos los vehículos equipados con un “receptor” especial que transfiere la energía entrante desde la infraestructura de la carretera directamente al motor eléctrico, aumentando la automonía, a la vez que conserva la carga de la batería del vehículo.
El trabajo en “Arena del Futuro” muestra que un BEV, como el FIAT 500, equipado para probar el sistema, puede viajar a velocidades típicas de autopista sin consumir la energía almacenada en su batería. Las pruebas también demuestran que la eficiencia del flujo de energía desde el pavimento al coche es similar a la eficiencia típica de las estaciones de carga rápida, de manera que el conductor no necesita detenerse para recargar. Por otra parte, las mediciones de intensidad magnética de campo evidencian que no hay ningún impacto en los ocupantes del vehículo.