Se trata de un servicio de carga rápida, gratuito para el consumidor y disponible en horario comercial.
Los puntos de recarga se encuentran repartidos en 19 tiendas de las Islas Baleares, permitiendo a los usuarios cargar en tan sólo una hora energía suficiente para recorrer hasta 100km.
Gracias a esta infraestructura de Lidl, los propietarios de vehículos eléctricos podrán realizar cargas que, durante el primer año, les permitirán recorrer más de 500.000 kilómetros en total. A nivel medioambiental, esto supone un ahorro anual a la atmósfera de unas 60 toneladas de CO2.