1. El mix de motorizaciones y las ventas se estabilizan
La cuota de mercado de los motores diésel en el segmento flotas no ha sufrido el descalabro que ha experimentado en el canal particular. Es más, en 2018 el 60% de nuevos turismos destinados a flotas (empresas + Renting) se alimentaba con gasóleo. Para 2019 todo apunta a que la demanda de diésel por parte de las empresas aumentará alrededor del 7%, una cifra parecida al incremento esperado para los modelos gasolina e híbridos.
Por su parte, los eléctricos puros así como GLP y GNC aumentarán su demanda, aunque con un crecimiento porcentual inferior al de las motorizaciones convencionales.
La demanda de vehículos por parte de empresas en España seguirá aumentando. Pero de forma mucho menor - entre el 7% y el 8% - que en ejercicios anteriores, mientras el renting de particulares seguirá al alza. También aumentará la demanda de vehículos comerciales ligeros, un aumento derivado del continuo crecimiento de entregas de paquetería procedentes del sector del e-commerce.
2. Atención a los residuales
Quizá es pronto para saber cómo acabará afectando a los valores residuales de los modelos de gasóleo el desplome de la demanda de motores diésel en los mercados europeos. Pero habrá que tenerlo en cuenta si vamos a renovar o ampliar la flota a corto o medio plazo y afinar en la elección de la motorización correcta. El mercado de VO podría llenarse de modelos diésel jóvenes sin potenciales compradores, lo que provocaría un descenso de su valor de reventa. Si la fiebre "antidiésel" siguiera aumentando también podríamos ver un incremento de las cuotas mensuales de renting en aquellos modelos alimentados por gasóleo para compensar precisamente sus residuales. Pero, como hemos dicho, todavía es pronto. Porque si bien ahora las autoridades ahora son favorables a los vehículos con poco NOX- lo que favorece a los gasolina- también podría cambiar el criterio legislativo en favor de reducir el CO2- favoreciendo a los diésel-. Incluso el actual etiquetado ambiental de la DGT podría sufrir modificaciones.
En cualquier caso, todavía es pronto para saber cómo evolucionarán los residuales, tanto de los modelos de gasóleo como de los gasolina e híbridos. Todo dependerá de las decisiones- y las declaraciones- de las autoridades europeas y españolas.
3. Conectividad imprescindible
En cada nuevo modelo, en cada lanzamiento, los fabricantes centran buena parte de sus esfuerzos en ofrecer unos servicios de conectividad cada vez más avanzados. Es necesario y muy interesante equipar esta tecnología siempre que sea posible, incluso en aquellos modelos más básicos. Más allá de informar a los usuarios de los vehículos de las incidencias del tráfico o de la previsión meteorológica, los vehículos conectados aportan mucha información, refuerzan la seguridad, el confort y la eficiencia en la conducción de los usuarios de flotas.
Ya sea aprovechando el equipamiento original del vehículo o añadiendo la tecnología de empresas especialistas en gestión y seguimiento telemático, hoy en día resulta imprescindible para todo buen gestor de flotas contar con la conectividad como herramienta de apoyo en su día a día.
4. Aprovechar la información
Como hemos dicho en el tercer punto de este artículo los beneficios de la conectividad para los conductores son enormes. Y también lo son para los gestores de flotas. Eso sí, hay que saber manejar con agilidad el elevado volumen de información generado por los vehículos conectados. Un rápido flujo de datos que hay que discriminar, seleccionar y analizar para sacar el máximo provecho a esta tecnología. Para ello debemos saber cuáles son nuestros objetivos (rebajar consumos, mejorar la rapidez de actuación, disminuir la siniestralidad) y seleccionar solo aquella información cuyo análisis permita establecer medidas correctoras.
También será de ayuda contar con herramientas que faciliten dicho análisis. Y no estamos hablando precisamente de una hoja de Excel. Existen diferentes plataformas de software online especializadas en la gestión de flotas que rebajan de forma importante el tiempo destinado al análisis del parque móvil, facilitándonos de un vistazo aquellas conclusiones que realmente resultan de interés para optimizar el trabajo del gestor de flotas.
5. Reducir a la siniestralidad
El número de fallecidos en accidentes de tráfico en 2018 fue de 1.180 personas, según la DGT. Ello implica un descenso del 1,5% en el número de víctimas, pese a que el número de accidentes mortales aumentó el 0,7%. A ello hay que añadir que, según la patronal de compañías de seguros UNESPA, se produjeron 1,93 millones de accidentes leves de tráfico en España en 2018. Se trata del mayor número de incidentes de circulación sin heridos registrado desde 2010.
Ante estas cifras es imprescindible centrar los esfuerzos en reforzar la lucha contra la siniestralidad vial corporativa. Es necesario, como punto de partida obligado, ofrecer cursos de formación al volante de los usuarios de flotas a la vez que contar con vehículos con un elevado nivel de seguridad activa y pasiva. Un asunto tan serio como la siniestralidad vial merece todos los esfuerzos de la compañía.
6. Carsharing
España ha registrado en los dos últimos años un aumento espectacular en el número de plataformas y empresas que ofrecen servicios de carsharing y motosharing, especialmente en grandes ciudades. Se trata de un medio de transporte a priori muy eficiente, ágil y más económico que otras alternativas como el taxi. Además, disponen de tarifas específicas para clientes corporativos. A ello hay que añadir que muchas compañías también disponen de un pool propio de vehículos con el que, mediante un sistema de reservas, han creado (o subcontratado) su propio sistema de carsharing. Es una buena alternativa para dotar de movilidad a empleados que no cuentan con vehículo de empresa e incluso permite reducir un buen número de unidades de la flota. Sin duda, el carsharing es una fórmula que se consolidará y seguirá creciendo como herramienta de movilidad sostenible corporativa.
7. Más bicicletas y patinetes
Cada vez son más las personas que se mueven en medios de transporte individuales, ya sean bicicletas, patinetes, monociclos eléctricos… Y lo hacen tanto en sus momentos de ocio como para desplazarse hasta su lugar de trabajo. En este sentido, los responsables de movilidad de la compañía deben estar atentos especialmente a 2 aspectos de esta tendencia. Por un lado, dónde se van a "aparcar" estos vehículos. Y por otro, las consecuencias de potenciales siniestros "in itinere" que puedan producirse. Si bien este último aspecto podría corresponder a RR.HH., como responsables de la movilidad de la compañía debemos alertar al departamento correspondiente por si todavía no lo hubiera tenido en cuenta.
Al respecto del aparcamiento de bicicletas y vehículos similares, sería bueno estudiar- si no lo hemos hecho ya- cuántos empleados se desplazan en ellos y cuantos lo harían si dispusieran de la infraestructura adecuada (plazas específicas, taquilla, duchas…). Quizás ha llegado el momento de sacrificar alguna plaza de parking de coche o de buscar acuerdos con plataformas de bicicletas compartidas para potenciar este tipo de movilidad sostenible.