Aunque el uso de estos elementos sigue siendo obligatorio en vías convencionales, la DGT ha tomado esta decisión por el elevado número de personas fallecidas en vías de alta capacidad (autopistas y autovías) en los últimos años.
La media de peatones fallecidos atropellados tras bajarse del vehículo en el último lustro ha sido de 22 personas.
Los datos de accidentes en este tipo de vías en las que se ha producido un atropello y en las que existía un vehículo inmovilizado ponen de manifiesto que transitar por el arcén, permanecer en el mismo, intentar reparar una avería o incluso, la colocación y posterior retirada de los triángulos de preseñalización de peligro incrementan notablemente el riesgo de atropello.
Además, países como Reino Unido también han eliminado su uso en vías rápidas y otros países están estudiando la misma medida.
Según un comunicado de la DGT, “teniendo en cuenta que la colocación de los triángulos de preseñalización de peligro no resulta factible en autopistas y autovías por comprometer gravemente la seguridad de las personas, al tener que transitar a pie por la calzada, se exime su colocación y por tanto no será motivo de denuncia exclusivamente en estas vías rápidas.”
La instrucción, ya publicada, quedará sin efecto el 1 de enero de 2026, fecha en la que ya será obligatorio para todos los conductores llevar en el vehículo la señal V16, que es la que pondrá el fin definitivo a los triángulos de preseñalización de peligro.