¿Es posible electrificar flotas todoterreno?
Todavía no hay estudios ni best practice sobre flotas eléctricas 4x4. Y es que, hasta ahora la oferta en este segmento era escasa. Sin embargo, podemos tomar como referencia diferentes análisis realizados por Geotab en EEUU y Canadá, aunque solo se tuvieron en cuenta vehículos pick-up, tan populares en América del Norte.
En estos estudios de viabilidad, Geotab concluyó que sería posible reemplazar el 45% de las pick-up con motores de combustión por pick-up eléctricas (cuando estas estén disponibles comercialmente).
Es más, analizando también el uso real de estos vehículos, se concluyó que el 76% de estos pick-up podrían reemplazarse con una versión eléctrica y no quedarse sin carga durante el día. De hecho, la mitad de los pick-up analizados no sobrepasaron los 300 km diarios de media. Con esta cifra en mente, y teniendo en cuenta el actual rango de autonomía de la mayoría de los eléctricos del mercado, se podrían incorporar sin miedo vehículos todoterreno en la mayoría de flotas.
Beneficios de los VE fuera del asfalto
Más allá de la autonomía, el segundo punto crítico en cualquier proceso de electrificación de una flota es el de los costes y su comparación con los vehículos de combustión.
Solo hay que echar un vistazo a la lista de precios de vehículos 4x4 eléctricos disponibles para cerciorarse que su coste inicial es más elevado. Sin embargo, y como explicamos siempre, hay que basarse en el TCO para conocer los costes operativos de un vehículo y especialmente en un VE.
En el caso de los 4x4, los consumos de estos vehículos en sus versiones de combustión son tradicionalmente elevados. De ahí que el ahorro potencial en el caso de los 4x4 eléctricos sea importante, ya que, a priori, el coste de carburante es más elevado que el de la energía eléctrica. También hay que tener en cuenta que los trayectos fuera del asfalto suelen realizarse a baja velocidad. Y es ahí donde un 4x4 con motor de combustión eleva de forma importante sus consumos. En cambio, un VE consume menos energía a baja velocidad, por lo que la diferencia en el ámbito de consumos/costes se incrementa.
A ello hay que añadir los menores costes relacionados con el mantenimiento y, por lo tanto, un coste operativo más bajo.
Pero la pregunta sigue estando ahí: ¿compensan los menores costes de mantenimiento y energía el precio total del vehículo? La respuesta no es sencilla y depende del nivel de uso del vehículo.
Existe un "punto óptimo" para vehículos eléctricos que recorren distancias diarias cortas, pero suficientemente altas anualmente, donde el TCO es más bajo en comparación con un vehículo de combustión. En este caso, volvemos a utilizar informaciones de Geotab, quien concluye que el 45% de pick-up alcanzarían este “punto óptimo” a partir de los 7 años de vida útil.
Mejores prestaciones
Una de las características de los eléctricos puros es su elevado par motor. No solo eso, sino que, a diferencia de los vehículos de combustión, dispone de esta potencia desde el momento en el que pisamos el acelerador. Ello les convierte en vehículos capaces de superar las prestaciones y capacidades off-road de cualquier todoterreno diésel, por potente que sea. Además, el reparto de la potencia entre los diferentes ejes y ruedas se realiza de forma electrónica y, por lo tanto, de forma óptima en función de las pérdidas de tracción. A ello hay que añadir los habituales selectores de modos de conducción según el terreno por el que circulamos. Unos selectores que optimizan todavía más la capacidad de avance en superficies complicadas.
El propio diseño estructural de los vehículos eléctricos resulta ventajoso para la circulación fuera del asfalto.
Por un lado, las baterías suelen distribuirse a lo largo de los bajos del vehículo, lo que proporciona un centro de gravedad más bajo y aporta mayor estabilidad y manejo del vehículo.
Por otro lado, la inexistencia de un gran bloque motor de combustión permite aprovechar en muchas ocasiones el capó delantero como espacio de carga. De esta forma, la capacidad de carga- una característica muy valorada en este tipo de vehículos- suele ser mejor en los eléctricos.
Por último, cada vez son más los enchufables que disponen de conexiones de energía auxiliar donde se pueden cargar herramientas, equipos eléctricos… De esta forma, no es necesario equipar este tipo de vehículos con generadores de corriente adicionales, algo habitual en algunas flotas que realizan trabajos en zonas remotas.
A tener en cuenta
Es normal que todavía sean muy pocos los parques móviles de todoterrenos que hayan apostado por electrificarse.
Por un lado, la oferta de modelos hasta hace bien poco era escasa. Y en la mayoría de ocasiones, se trataba de vehículos con tracción integral pero que formaban parte del segmento de los SUV de lujo, poco adecuados para un uso de trabajo intenso.
Además, la red de puntos de recarga públicos no cuenta con la capilaridad necesaria a medida que nos alejamos de grandes ciudades y capitales de provincia. Y hay que tener en cuenta que las flotas de 4x4 suelen trabajar, precisamente, alejados de los núcleos urbanos. De ahí que a la hora de electrificar nuestro parque off-road, sea necesario realizar una buena planificación de las recargas (ubicaciones, horarios, duración…) así como de la autonomía real disponible y de los trayectos a realizar diariamente. Es posible que, en algunos casos, la casuística no nos permita convertir en eléctricos algunos vehículos y tengamos que seguir apostando por vehículos de combustión en algunas rutas. En estos casos, los modelos híbridos enchufables (PHEV) pueden ser una excelente opción. Existe un abanico importante de todoterrenos con esta tecnología que permiten superar las limitaciones de la falta de puntos de recarga gracias a sus motores de combustión.
Por último, si la conducción todoterreno siempre requiere de una formación adecuada, no estará de más adaptar este tipo de formación a la conducción de vehículos 4x4 con motor eléctrico. Hay que tener en cuenta que la entrega y distribución de potencia en estos casos es distinta a la de vehículos de combustión. Y esto podría provocar diferencias en el comportamiento del vehículo sobre superficies delicadas como barro, hielo o nieve.