Cuando hablamos de vehículos con motor de combustión interna, todos tenemos claro y entendemos cuáles son los conceptos clave que impactarán en los costes operativos y el funcionamiento de la flota. Pero todavía no ocurre lo mismo con los vehículos eléctricos. ¿Qué datos y conceptos debemos valorar a la hora de elegir un VE? Repasamos los conceptos más básicos.

Capacidad de batería

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En el sector de la automoción se mide en kWh, aunque también podríamos encontrarlo en Amperios-hora (Ah). Nos informa de la cantidad de energía que es capaz de almacenar esta batería. De este concepto se deriva la capacidad útil de la batería, aquella que realmente es capaz de aprovechar para mover el vehículo y funciones asociadas.

Densidad. La densidad de energía de una batería es la relación de la masa por unidad de volumen del electrolito. Para entendernos, a mayor densidad, más energía podrá acumular y, por lo tanto, menor peso y tamaño. De ahí que la densidad sea uno de los puntos que más investigan los fabricantes para aumentar autonomías.

Consumo

Todos tenemos muy claro que para saber el consumo de un diésel o gasolina debemos fijarnos en una cifra: la que nos indica los litros consumidos cada 100 km. En los eléctricos se trata de cambiar los litros por kWh. Los fabricantes en su inmensa mayoría nos informan del consumo de los VE en kWh/100 km. De esta forma, si relacionamos la capacidad de la batería con el consumo podemos calcular y planificar aproximadamente cuántos kilómetros podremos recorrer con una sola carga. Es decir, conoceremos su autonomía.

Pongamos un ejemplo práctico. Si disponemos de un coche cuya capacidad útil de batería es de 40 kWh y su consumo es de 17 kWh/100 km, podremos recorrer unos 235 km con la batería cargada al 100%.

Potencia de carga

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Tan importante es conocer las características de nuestro VE como la de los puntos de recarga a los que nos enchufamos. De ello dependerá en buena medida el tiempo de espera para llenar de energía nuestras baterías. Por un lado, debemos saber la potencia de carga que admite nuestro vehículo. Es decir, la cantidad de energía que es capaz de admitir y que también se mide en kW.

Cuando nos dirijamos a un punto de recarga (PdR), es el momento de conocer cuál es la potencia del cargador y de qué forma suministra la corriente: alterna o continua. Los PdR de corriente alterna suelen ofrecer potencias de 6´6, 11 o 22 kW, e incluso inferiores.

Los cargadores de corriente continua ofrecen mucha más potencia (50, 100, 150 kW y superiores). Y por tanto, el tiempo de recarga será menor. Los VE actuales admiten ambos tipos de corriente.

Calcular cuánto tiempo tardaremos en recargar nuestra batería es sencillo. Si la potencia de carga del vehículo es de 50 kWh y el punto de carga nos ofrece una potencia de 22 kW, tardaremos algo más de 2 horas. Si el PdR proporciona 50 kW, tardaremos 1 hora. Y si nos conectamos a un punto de 100 kW, también tardaremos 1 hora porque nuestro vehículo tiene una potencia de carga máxima de 50 kW, por lo que no podremos aprovechar todo el "caudal" de energía disponible.

Tipos de recarga

Como hemos visto existen diferentes velocidades de recarga. Pero, ¿a qué corresponde cada velocidad?

  • Recarga ultra-rápida (potencias superiores a 50 kW hasta 350 kW)
  • Recarga rápida (potencias de entre 44 y 50 kW)
  • Recarga semi-rápida (potencias entre 7,4 y 22 kW)
  • Recarga lenta (potencia máxima de 3,7 kW)

El problema del último 20%

En muchas ocasiones, los fabricantes nos indican que "podremos recargar el 80% de la batería en X horas". Pero, ¿por qué nos hablan del 80% y no del 100%? El tiempo de recarga no es lineal. Esto es porque la velocidad de recarga es inversamente proporcional al estado de carga. Es decir, un VE cargará de forma rápida sus baterías hasta el 80%. Pero el último 20% es mucho más lento de recargar. La razón reside en la llamada saturación del proceso electroquímico. La batería no solo no es capaz de absorber toda la energía, sino que los sistemas BMS (Battery Management System) de los vehículos “vigilan” y gestionan este último tramo de carga para no dañar ni estresar las baterías. Y por ello este último 20% se recarga de manera más lenta.

A cada cual, sus siglas

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BEV, PHEV, HEV, EREV… Todos son Vehículos Eléctricos, ¿pero a qué corresponde cada sigla?

  • MHEV (Mild Hybrid Electric Vehicle): También conocidos como vehículos de hibridación suave. Cuentan con un pequeño sistema eléctrico alimentado por una batería de 48V que asiste al motor de combustión en momentos de gran demanda, rebajando así el consumo. La mayoría de marcas cuentan con un buen número de modelos con este sistema. Otorga la etiqueta ECO.
  • HEV (Hybrid Electric Vehicle): Combinan un motor de combustión con un pequeño motor eléctrico. Este es autorrecargable (no necesita enchufarse) y ayuda al motor de combustión. En modo 100% eléctrico apenas puede recorrer un par de kilómetros. Otorga la etiqueta ECO.
  • BEV (Battery Electric Vehicle): Son los vehículos 100% eléctricos. Se mueven únicamente gracias a la energía de un motor eléctrico cuya batería se recarga enchufándola a la red. Otorga la etiqueta 0 Emisiones.
  • PHEV (Plug in Hybrid Electric Vehicle): Los híbridos enchufables combinan un motor de combustión interna (MCI) con un motor eléctrico. El MCI y/o el motor eléctrico propulsan el vehículo en una configuración paralela o en serie. El motor eléctrico puede recargarse enchufándose a un punto de recarga aunque puede autorrecargarse parcialmente. La autonomía en modo 100% eléctrico es de alrededor de 50 kilómetros, dependiendo de cada modelo. Otorga la etiqueta 0 Emisiones (si supera los 40 km de autonomía en modo eléctrico).
  • EREV (Extended Range Electric Vehicle): Vehículos de autonomía extendida. Actualmente esta tecnología solo es utilizada por el BMW i3. Cuenta con un motor eléctrico y uno de combustión, aunque este es de cilindrada muy pequeña y solo sirve para recargar la batería del motor eléctrico. Es decir, el motor de combustión no mueve el vehículo. También puede enchufarse a un punto de recarga. Otorga la etiqueta 0 Emisiones.
  • FCEV (Fuel Cell Electric Vehicle): Es un coche totalmente eléctrico. La diferencia es que la energía no proviene de un enchufe sino de una pila de combustible que hay alimentar con hidrógeno en las llamadas “hidrogeneras”. Solo emite vapor de agua. Otorga la etiqueta 0 Emisiones.