En mayo de 1975 Volkswagen puso en el mercado un pequeño utilitario de dos puertas con un mensaje tan sencillo como ambicioso: “Pequeño por fuera. Grande por dentro”. Nadie imaginaba entonces que aquel Polo acabaría convirtiéndose en uno de los grandes pilares de la historia del automóvil europeo.

Medio siglo después y con más de 20 millones de unidades vendidas en todo el mundo y seis generaciones a sus espaldas, el Volkswagen Polo ha celebrado su 50 aniversario como uno de los modelos más influyentes de su segmento.
El Polo nació como la puerta de entrada a la movilidad para millones de conductores. Volkswagen empezó la década de 1970 transformando su catálogo con la llegada del Passat y el Golf. Era una nueva generación de modelos de tracción delantera y motores refrigerados por agua que tomaba el relevo del mítico Escarabajo y debía reposicionar a Volkswagen.
En el caso del Polo, su fórmula fue clara y eficaz: ofrecer una excelente relación precio-prestaciones, un alto grado de funcionalidad y un diseño atractivo. Esa combinación no solo lo convirtió en un éxito comercial, sino que le permitió marcar tendencia durante décadas.

Pequeño pero deseado
A lo largo de su historia, el Polo ha sabido reinventarse sin perder su esencia. De aquel primer modelo, basado en el Audi 50 y presentado en el Salón de Ginebra de 1975, con 3,5 metros de longitud y un modesto motor de 40 CV, se pasó a una gama cada vez más amplia y diversa. Su cronología incluye versiones familiares, coupé, sedán (bajo el nombre Derby o Classic), ediciones especiales tan llamativas como el Harlequin y propuestas de carácter más aventurero como el CrossPolo. El lado deportivo también fue ganando peso, con denominaciones hoy míticas como G40, GTI o el radical Polo R WRC, que logró triunfar en competición.

Tecnología para todos
Uno de los grandes méritos del Polo ha sido democratizar tecnologías que hasta entonces estaban reservadas a segmentos superiores. Con cada generación fue creciendo en tamaño, espacio y confort, incorporando de forma progresiva elementos como airbags, ABS, dirección asistida o sistemas de tensado de cinturones. El salto más significativo llegó con la adopción de la plataforma modular MQB, que elevó el listón en conectividad, seguridad y dinámica de conducción, además de impulsar la digitalización del modelo.
Ese espíritu innovador se mantiene vivo en la generación actual, que ofrece sistemas avanzados de asistencia a la conducción y un interior claramente orientado a la experiencia digital. El Polo GTI, actualizado recientemente, refuerza su carácter dinámico con una puesta a punto más precisa y soluciones técnicas que lo acercan a planteamientos propios de categorías superiores.

El éxito global del Polo también se explica por su producción internacional. Aunque comenzó fabricándose en Wolfsburg, pronto amplió su huella industrial a países como España, Argentina, Brasil, Sudáfrica, China o India.

Cincuenta años después de su lanzamiento, el Volkswagen Polo no solo celebra una cifra redonda. Celebra haber acompañado a varias generaciones de conductores, haber hecho accesible la innovación y haber demostrado que, incluso en formato compacto, se puede hacer historia.

