Con esta incorporación, el 87% de la flota de esta entidad medioambiental ya es totalmente eléctrica.
Así, TIRME disminuirá el consumo de combustibles fósiles en unos 27.000 litros anuales y reducirá las emisiones de CO2 a la atmósfera en unas 46 toneladas anuales.
Con esta apuesta por vehículos eléctricos, TIRME quiere realizar su "modesta contribución a la transformación del sector del transporte para incrementar su eficiencia medioambiental, atendiendo a la gestión eficiente y al fomento de los medios de transporte de menor coste ambiental y energético como principio de actuación, reduciendo de esta forma su propia huella de carbono".