Los resultados sirven para observar tendencias y patrones de gestión que pueden ser de utilidad para todo tipo de flotas, desde las más pequeñas a las de más volumen y cobertura.
Contratos y niveles
El periodo de contratación mayoritario (79%) es de 48 meses mientras que el 63% de las empresas renuevan sus vehículos entre los 150.000 y 160.000 km.
Por otro lado, el 88% de las políticas de flota contempla entre 3 y 6 niveles distintos de vehículos. Aunque llama la atención que un 12% de los encuestados admiten tener entre 8 y 9 niveles diferentes.
Los resultados del estudio muestran que el 89% de las empresas encuestadas ofrecen la posibilidad de sustituir el coste del vehículo por su equivalente en sueldo. Aun así, se trata de una opción muy delimitada por las regulaciones fiscales de cada país. De ahí que, por ejemplo, en España no sea una práctica muy habitual.
Políticas
Este Benchmarking elaborado por Arval también preguntó sobre la capacidad del usuario para elegir vehículo. Solo el 29% de las empresas ofrece un listado de modelos predefinido y limitado; el 48% ofrece libertad de elección en base a una cuota/presupuesto; mientras que el 24% cuenta con un sistema mixto de listado predefinido determinado por una cuota en función del nivel del empleado.
En esta línea, el 63% de las empresas no permiten a los empleados acceder a un vehículo de nivel superior (aunque estos asuman el coste) mientras que el 81% sí que permite que el usuario opte por un vehículo de nivel inferior al que teóricamente le corresponde.
Otra de las prácticas mayoritarias (80%) es la posibilidad de añadir elementos de equipamiento extra, si el empleado así lo desea y lo paga de “su bolsillo”. Sin embargo, suele limitarse el coste de estos extras. Concretamente entre el 10% y el 15% del coste del vehículo.
Las diferentes políticas analizadas también constatan que el 92% de las empresas se limitan a tener entre 3 y 5 marcas distintas en su parque móvil. En este sentido, los fabricantes preferidos son el Grupo Volkswagen, presente en el 93% de las empresas, BMW (86%) y Ford (64%). Sin embargo, la encuesta también aclara que solo el 58% de las empresas que contestaron contaban con una política que limitaba las marcas contempladas en su flota.
En cuanto a motorizaciones, y pese a la actual demonización del diésel, los motores de gasóleo siguen siendo los preferidos por las empresas debido a su eficiencia en costes. De hecho, un 22% solo permite motorizaciones diésel. Aunque la política más frecuente (39%) es incluir en la flota vehículos con motor diésel, híbrido o eléctrico.
RSC y Sostenibilidad
Todavía no son mayoría las grandes corporaciones internacionales que cuentan en su política de flotas con un capítulo dedicado exclusivamente a la sostenibilidad. De hecho, solo el 50% de las compañías encuestadas cuenta con dicho capítulo.
Sin embargo, sí existen limitaciones que afectan a la huella de carbono de las flotas. Concretamente, un 86% de las empresas encuestadas afirma que las elecciones de vehículos están limitadas por las emisiones de CO2.
El capítulo de la seguridad cuenta con menor importancia de la que debería. Solo un 68% de las empresas que contestaron al estudio contemplan en su política de flotas la obligatoriedad de seguir ciertas normas de seguridad al volante: no hablar por el móvil mientras se conduce, prohibición de conducir bajo los efectos del alcohol y drogas… Y
A ello hay que añadir que el 64% de las políticas no incluyen ninguna mención a cursos de conducción segura; y cuando lo hacen solo sugieren que será cada filial quien establezca la conveniencia de dichos cursos. Sin embargo, el 42% de las flotas encuestadas admite que sus políticas internacionales contemplan penalizaciones o acciones disciplinarias en caso de comportamientos al volante inadecuados.