Las consecuencias del COVID-19 afectan y afectarán a las flotas y a la movilidad durante un buen tiempo. Es por ello que como gestor de flotas debes actualizar la política de flota de la compañía, si no lo has hecho todavía.

Son muchos los artículos que hemos dedicado a la elaboración de políticas de flota. Un documento imprescindible que define un marco de actuación así como una serie de medidas y protocolos que los usuarios del parque móvil de cada corporación deben seguir.

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Un documento vivo

Todos los expertos coinciden en que una política de flotas debe “estar viva”. Solo así será posible contar con la flexibilidad y adaptabilidad necesaria que requiere un documento de estas características. Y es que una buena Fleet Policy necesita ser un reflejo del entorno, tanto corporativo como social. Y evolucionar con dicho entorno. De no hacerlo, esta flota acabará por no cumplir con los requisitos mínimos para poder circular con eficacia, eficiencia y seguridad.
Históricamente las políticas de flota se han ido adaptando a nuevas normativas, tecnologías y legislaciones. Y los procesos de implantación siempre han sido parecidos. Primero se establecían recomendaciones, que parecían temporales. Pero estas recomendaciones se acababan convirtiendo en obligaciones legislativas. El caso más claro es el uso del teléfono móvil durante la conducción. Ahora es impensable que una Fleet Policy no contemple la prohibición de hablar por el móvil durante la conducción (si no se hace mediante bluetooth).

Grupo de trabajo

La actual pandemia requiere medidas especiales de higiene para reducir el riesgo de contagio del COVID-19. Unas medidas y protocolos que también deben ser introducidos en nuestra política de flota si queremos garantizar la seguridad de nuestros conductores.

Antes de establecer los protocolos concretos y comunicarlos a los usuarios de los vehículos, nos aseguraremos que estas medidas cumplen con la legislación actual así como con las directrices corporativas de nuestros departamentos de salud, medio ambiente y riesgos laborales (cada empresa tiene su propia idiosincrasia).

La forma más efectiva es elaborar un grupo de trabajo con los responsables de todos los departamentos implicados y elaborar estos protocolos en base a:

  • Legislación y directrices de salud y riesgos laborales
  • Productos y EPI’s homologados y autorizados
  • Disponibilidad y capacidad de suministrar EPI’s por parte de la empresa
  • Comunicación y formación a los usuarios

También habrá que tener en cuenta la opinión de los empleados para conocer sus miedos, dudas y opiniones al respecto. Al fin y al cabo, serán ellos quienes conducirán y quienes deben tener la seguridad de que el vehículo es un lugar seguro, libre de riesgo de infección.

Además, siempre será más fácil que los conductores cumplan con la nueva política si ven reflejadas sus aportaciones en la misma.

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¿Qué debe incluir la nueva política de flotas?

Os proponemos algunos puntos que debe contemplar la actualización de la Fleet Policy con el objetivo de evitar contagios de COVID-19 entre usuarios de vehículos:

Uso de EPI’s: Conjuntamente con el departamento de riesgos laborales/RR.HH. deberemos establecer con qué EPI’s deben contar los conductores (gel, guantes, mascarilla…) y dónde deben estar ubicadas: parking, interior del vehículo… Por descontado, los usuarios deben haber recibido una formación sobre el uso de los mismos.

Protocolos para el conductor: La nueva Fleet Policy debe establecer una serie de protocolos que cada conductor debe seguir antes de iniciar un trayecto. Desde AEGFA hemos elaborado un video, que encontrareis en nuestro canal de Youtube, donde realizamos unas prácticas recomendaciones al respecto. En cualquier caso, por su constante uso, es importante desinfectar con productos adecuados los siguientes elementos:

  • Antes de subir al vehículo: Desinfectar la llave así como manetas de las puertas, el maletero y la compuerta y tapón del carburante o toma de carga.
  • Con la puerta abierta: Marcos de las puertas, lunas así como los conmutadores que se encuentre en los paneles de las puertas (elevalunas, seguro de puertas…)
  • Una vez sentados en el vehículo: Palanca de cambios, freno de mano, botonera consola y climatización, panel de instrumentación, cinturón de seguridad y anclaje, volante, palancas de intermitente y luces, ajustes de posición del asiento, reposabrazos… También limpiaremos radio, navegador o sistema de entrenamiento. Cuidado con las pantallas táctiles. Hay que utilizar productos adecuados y de forma suave para no dañar su funcionamiento.

Número de ocupantes. En el caso de aquellos vehículos usados para trasladar equipos de empleados habrá que considerar el número de ocupantes máximo por vehículo. Y no solo teniendo en cuenta las diferentes órdenes ministeriales publicadas en el BOE que establecen, en función de cada Fase, cómo deben viajar los ocupantes y el número de ocupantes permitido.

Hoja de higienización: Hasta la llegada de una vacuna, los vehículos multiusuario deberán disponer de una hoja de higienización. En ella deberá constar cuándo y quién realizó la higienización del vehículo. De esta forma el conductor que va a coger el vehículo sabrá si el vehículo está libre de contagio.

Herramientas: Si nuestra flota se dedica al servicio técnico o reparación, es más que probable que en su maletero encontremos herramientas, recambios y elementos varios. Si estos vehículos son multiusuario (sin conductor fijo asignado) deberemos establecer un protocolo de limpieza y desinfección de herramientas y elementos de uso frecuente. También podemos añadir una hoja de higienización específica para estas herramientas.

Repostaje: Es recomendable establecer un protocolo para repostajes (o recarga de coches eléctricos). En estos casos debemos obligar a utilizar guantes y pagar con tarjeta.

Uso privado de vehículos multiusuario: Son muchas las empresas que, hasta ahora, permitían a empleados llevarse el vehículo corporativo a casa (cuando dicho vehículo no forma parte de la retribución del empleado). En estos momentos es recomendable limitar este tipo de utilizaciones ya que, una vez el vehículo no se utiliza para trabajar, perdemos el control de quién ha viajado en el mismo: familiares, amigos… Incrementándose el riesgo de introducir el virus en el vehículo.

Recogida de vehículos: Debemos ponernos en contacto con compañías de renting, fabricantes y talleres habituales para informarnos de cuáles son los protocolos y los pasos a seguir cuando tenemos que devolver un coche que ha terminado contrato, recoger uno nuevo o hay que ir al taller para hacer un mantenimiento. Trasladaremos esta información a nuestros conductores. No solo para que sepan cómo deben actuar sino también para garantizarles que todos estos procesos cuentan con toda la seguridad e higiene necesarias.

Uso de servicios de movilidad externos: Aunque no es estrictamente un capítulo de Fleet Policy, es recomendables afrontar la limitación o uso de taxis, carsharing externos, VTC’s, coches de alquiler… Para hacer un seguimiento de un posible contagio es recomendable estar informados de quién y cuándo ha hecho uso de estos servicios.

No sabemos si todos estos protocolos han llegado para quedarse. O incluso si deberemos ampliarlos. En cualquier caso, su puesta en marcha es imprescindible para garantizar la seguridad de la movilidad de la empresa y de los conductores.

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Ozono y radiación UVC, ¿eficaces contra el COVID-19?

En estas últimas semanas hemos visto como muchas empresas anunciaban limpiezas de vehículos con ozono o lámparas de rayos ultravioleta (UV). Sin embargo, la Organización Mundial de la Salud así como la Agencia Europa de Productos Químicos, el Ministerio de Sanidad y la Sociedad Española de Salud Ambiental han aclarado que la eficacia contra el COVID-19 de estos métodos no tiene todavía evidencias científicas. En el caso del ozono, la UE está evaluando su efectividad.

Por otro lado, la aplicación del ozono o de rayos UVC, ya sea en vehículos y otros elementos, siempre debe ser llevada a cabo por expertos y con maquinaria y herramientas debidamente homologadas por la UE. Y es que estos productos son nocivos para la salud humana si no se aplican con los protocolos, la intensidad y las indicaciones requeridas. De hecho, el uso del ozono en vehículos no es nuevo. Hace muchos años que se viene utilizando en la limpieza de vehículos, siendo especialmente eficaz en la eliminación de olores. Pero como indican las autoridades sanitarias, no se ha demostrado todavía que eliminen este virus.
Respecto a los llamados túneles de desinfección, el Ministerio de Sanidad ha aclarado que “no existe ningún producto virucida que esté autorizado para su uso por nebulización sobre las personas. Por tanto, esta técnica de aplicación que se anuncia en los denominados túneles desinfectantes de ningún modo puede ser utilizada sobre personas.”

En cualquier caso, en la web del Ministerio de Sanidad encontramos un extensísimo listado de productos virucidas, tanto de uso doméstico como profesional, que sí están autorizados y que han demostrado su eficacia contra el COVID-19.

¿Cuánto tiempo sobrevive el COVID-19 en superficies?

La supervivencia del COVID-19 sobre superficies y materiales depende de la composición de cada uno de ellos así como de la temperatura ambiente.

Según la Organización Mundial de la Salud, "diversos estudios han demostrado que el virus de la COVID‑19 puede sobrevivir hasta 72 horas en superficies de plástico y acero inoxidable, menos de 4 horas en superficies de cobre y menos de 24 horas en superficies de cartón."

Por su parte, el Ministerio de Sanidad también confirma que con una temperatura por encima de l22ºC con un 60% de humedad, el virus solo permanece activo tres horas en superficies de papel.

Entre los 21-23ºC y con un 40% de humedad, el virus puede permanecer activo hasta cuatro horas en superficies como el cobre, 48 horas en acero inoxidable y hasta 72 horas en el caso del plástico, billetes y mascarillas quirúrgicas.

En superficies de madera, ropa o vidrio, el virus puede sobrevivir entre uno y dos días de media.