Todo estaba preparado para que los 27 miembros de la UE aprobaran definitivamente el final de la venta de coches de combustión en 2035. Solo quedaba por delante la votación del Consejo de la UE, una votación que debía producirse este martes (7 de marzo), pero que fue aplazada “sine die”.
El motivo de esta anulación fueron las declaraciones del Ministro de Transportes de Alemania, el liberal Volker Wissing, quien anunció su oposición a la medida si la Comisión Europea no incluía una propuesta que garantizara la continuidad de la comercialización, más allá de 2035, de aquellos vehículos con motores de combustión que utilicen los llamados combustibles sintéticos limpios (e-fuels). Unos carburantes que, a priori, se fabrican a partir de dióxido de carbono e hidrógeno como materias primas y son neutros en emisiones al no proceder de residuos fósiles. Sin embargo, son pocas las marcas- Audi y Porsche, por ejemplo- que están realizando inversiones en I+D en este capítulo.
Según informa Europa Press, el retraso de la votación se produjo por el temor de la Comisión Europea a que al veto de Alemania, se sumaran Italia, Polonia y la abstención de Bulgaria, resultado que permitirán tumbar la norma comunitaria.
El texto del acuerdo provisional alcanzado por Comisión, el Consejo de la UE y el Parlamento Europeo, incluía el compromiso de analizar las posibilidades de los e-fuels, aunque este análisis se produciría tras la aprobación de la normativa. Sin embargo, Alemania quiere que la UE garantice el uso de esta tecnología más allá de 2035.
La presidenta de la Comisión Europea (CE), Ursula von der Leyen, se reunió este fin de semana con el canciller alemán Olaf Scholz, afirmando que espera que las conversaciones sobre el fin del motor de combustión se resuelvan “lo antes posible” y que el diálogo está siendo constructivo.
De momento, no hay fecha para la aprobación definitiva de la normativa ni de las posibles modificaciones de la misma.