Y en muy poco tiempo, todos los vehículos estarán conectados a Internet y entre sí, y con las infraestructuras. Aparte de las ventajas de estos sistemas, también entrañan un riesgo importante, porque son puertas de entrada al vehículo que pueden aprovechar los ciberdelincuentes.
Una vez que ha accedido - de forma física o remota -, un cracker puede robar los datos del vehículo y sus ocupantes, o tomar el control del propio coche, siempre que éste no ofrezca un buen nivel de ciberseguridad.
Para ello, la empresa española EUROCYBCAR, ubicada en el Parque Tecnológico de Álava, ha desarrollado el primer test que verifica el nivel de ciberseguridad de los vehículos nuevos. Esta iniciativa nace con un doble objetivo: en primer lugar, comprobar el nivel de protección de un coche frente a ciberataques contra los sistemas conectados del vehículo. Y en segundo lugar, valorar cómo afectan esas acciones a la seguridad de los pasajeros, a su privacidad y también a la propia integridad de los sistemas del propio coche.