En concreto se trata de la versión con batería de 64 kWh y 150kW (204CV) de hasta 449 km de autonomía.
La entrega de la flota se efectuó paulatinamente en las sedes de Iberdrola de Madrid y Bilbao. Además, previamente los empleados de la compañía recibieron una formación para profundizar en el funcionamiento del vehículo y sacarle el mayor rendimiento posible.
La apuesta de Iberdrola por estos vehículos eléctricos forma parte de su estrategia de transición hacia una economía descarbonizada, basada en energías renovables y redes inteligentes. Recientemente ha decidido reforzar su plan de movilidad sostenible, destinando más inversiones - un total de 150 millones de euros - a intensificar el despliegue de puntos de recarga de vehículo eléctrico en los próximos cinco años.
El nuevo plan de movilidad sostenible prevé la instalación de cerca de 150.000 puntos de recarga para vehículo eléctrico, tanto en hogares, como en empresas, así como en vía urbana, en ciudades y en las principales carreteras y autovías en los próximos cinco años.