No solo es el primer Mégane totalmente eléctrico. También es el primer modelo Renault desarrollado sobre la plataforma CMF-EV de la Alianza.
Su batalla y espacio interior es más grande que las versiones de combustión, dibujando una silueta vanguardista y algo distinta a la de sus hermanos de gama.
Lo más destacado de su habitáculo es la pantalla unificada OpenR, que combina la pantalla digital del cuadro de instrumentos y la pantalla multimedia de la consola central, formando una "L" invertida. En total, 773 cm2 de pantalla y espacio digital. Algo inédito en el segmento.
El motor es 145 kg más liviano que el utilizado en el Zoe. Y cuenta con 2 potencias: 96 kW (130 CV) y 160 kW (218 CV), pudiendo acelerar de 0 a 100 en sólo 7,4 segundos.
También cuenta con dos opciones de baterías (las más finas del mercado): 40 y 60 kW. De esta forma, la autonomía oscila entre 300 y 470 km. Y todo ello rematado con los últimos sistemas de conectividad y asistencia a la conducción.