¿Qué empresas apoyan la prohibición de vender coches de combustión en 2035?

Iberdrola, IKEA o Volvo son algunas de las 27 empresas que han realizado un llamamiento conjunto para que la UE prohíba en 2035 la venta de vehículos con motor de combustión, incluyendo los híbridos.

Esta iniciativa se pone en marcha pocas semanas antes que la Comisión Europea proponga los nuevos objetivos dentro del paquete legislativo "Fit for 55" (Objetivo 55), que pretende encaminar a la UE a reducir las emisiones globales en al menos un 55% para 2030 y alcanzar cero emisiones netas en 2050.

Este llamamiento conjunto, bajo la denominación ICE PHASE OUT, considera que el hecho de establecer una fecha enviará una “clara señal de inversión a los fabricantes de automóviles, las cadenas de suministro y los proveedores de infraestructuras y permitirá a todas las empresas descarbonizar sus flotas de vehículos.”

Además, las empresas impulsoras de este llamamiento destacan igualmente que establecer un objetivo de CO2 de 0 g/km para los fabricantes en 2035 “consagraría la eliminación progresiva de los coches de gasolina y diésel, incluyendo los híbridos, a nivel legislativo.”

A 26 de abril, las empresas que se han adherido a esta petición, que continúa abierta, son: Allego, Ample, Arrival, Chargepoint, Coca-Cola European Partners, Electreon, Enel X, EV Box, Fastned, Greenway, Iberdrola, IKEA Retail, LeasePlan, Leclanché, Li-cycle, Lime, Metro AG, Novamont, Novo Nordisk, SAP Labs in France, Schneider Electric, Sky, Uber, Vattenfall, Verkor, Volvo Cars y Vulcan Energy.

La iniciativa reclama establecer leyes europeas, nacionales y locales, más concretamente la Directiva sobre Infraestructuras para los combustibles alternativos de la UE, para acelerar el despliegue de puntos de recarga de vehículos eléctricos en todo el territorio.
También reclaman el apoyo de fabricantes de vehículos y a sus cadenas de suministro para que inviertan en la formación de los trabajadores y en planes de transformación regionales que ayuden a garantizar que nadie se queda atrás en esta transición hacia un sector del transporte sin emisiones.
Otra de las propuestas es realizar cambios en la fiscalidad para ayudar a los consumidores particulares así como a las flotas de movilidad urbana y empresarial, a dar el salto a los vehículos eléctricos.

 

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