Cómo elegir un punto de recarga para nuestra flota enchufable

Para poder definir exactamente qué tipología de punto de recarga instalaremos para nuestros vehículos eléctricos, primero es necesario saber cuáles son nuestras necesidades y posibilidades tanto de espacio como técnicas y tecnológicas.

Si nuestra instalación va a ser en un aparcamiento o espacio cerrado optaremos por las llamadas wallbox o cajas de pared. Si es al aire libre, las posibilidades son otras. En cualquier caso, existe actualmente en el mercado una gran variedad de ambas tipologías, con diferentes conectores y modos adaptados a los diferentes modelos del mercado

Tiempo de recarga

Es importante definir qué tipo de recarga necesitamos, pues marcará el tiempo de recarga de las baterías así como las necesidades de potencia de la instalación.

• Recarga lenta. La más convencional, con una intensidad máxima de 16A y una potencia de 3,6 kW; se trata del nivel eléctrico habitual en las viviendas. El tiempo de recarga de las baterías oscila entre 6 y 8 horas, y suele ser la recarga más recomendada por los fabricantes para optimizar la vida útil de las baterías.

• Recarga semi-rápida. Su potencia es de alrededor de 32A y 7,3 kW. El tiempo de recarga es de unas 4 horas.

• Recarga rápida. La potencia necesaria es muy elevada (entre 44 y 50 kW) y en apenas media hora suele recargarse la práctica totalidad de la batería (el 65% en 15 minutos). No son recomendables como recarga habitual sino como extensión de autonomía o recargas de
conveniencia. Las grandes exigencias de potencia implicarán cambios en la instalación de la red.

Modos de carga

Cuando hablamos de modos de carga nos referimos al nivel de comunicación entre el punto de recarga y el vehículo. Es muy importante para garantizar una carga que alargue la vida útil de las baterías y es especialmente relevante en el caso de las flotas, ya que a mayor nivel de información, mejor puede controlarse la casuística de la movilidad eléctrica: consumos, disponibilidad, horarios de recarga, organización interna, etc. A su vez existen distintos tipos de conectores (tomas de corriente) según el modo de carga y el tipo de vehículo.

Su clasificación está estandarizada de la siguiente forma:

• Modo 1: Sin comunicación entre infraestructura y vehículo. Normalmente la toma de corriente suele ser de tipo Schuko (toma doméstica convencional). Este tipo de carga se utiliza para bicicletas y motos eléctricas y para pequeños vehículos.

• Modo 2: Grado de comunicación muy bajo. El cable cuenta con un dispositivo intermedio de control que verifica la correcta conexión a la red. La toma sigue siendo tipo Schuko. Se trata de un cable para recargas de emergencia, que normalmente incorporan de serie todos los vehículos pero que no es recomendable para las recargas diarias.

• Modo 3: Es el modo de recarga recomendado por todos los fabricantes de coches eléctricos. El grado de comunicación es elevado. Interactúa con el vehículo para optimizar la recarga, la vida útil de la batería y del vehículo gracias a los sistemas de control y protección que incorpora.

Los equipos de recarga en Modo 3 vienen equipados principalmente con el Conector Mennekes. Es el estándar europeo y utilizado por la mayoría de marcas. Permite desde cargas monofásicas a 16A hasta trifásicas a 63A, lo que se traduce en potencias desde 3,7 kW hasta 44 kW respectivamente. Permite la carga semi-rápida. Generalmente todos los vehículos incorporan de serie el cable que permite la carga a un conector Mennekes.

En los equipos de recarga que incorporan el cable de conexión existen dos opciones dependiendo del tipo de conector que los fabricantes instalan en la parte del vehículo.

Los fabricantes americanos y japoneses generalmente equipan los coches con el conector denominado Yazaki y la carga se denomina Modo3 Tipo 1.

Los fabricantes europeos incorporan el conector Mennekes y la carga se denomina Modo 3 Tipo 2.

• Modo 4: Denominada carga rápida. Se realiza en Corriente Continua, requiere de equipos muy sofisticados y su precio es muy elevado. Permite la recarga en aproximadamente 15 minutos, con un alto grado de comunicación y seguridad. Existen dos sistemas de conectores dependiendo de los fabricantes de los vehículos:

Conector CHAdeMO. Desarrollado en Japón por Nissan, Mitsubishi, Fuji Heavy Industries (Subaru) y Toyota. Es un conector para realizar cargas rápidas en corriente contínua que puede llegar a proporcionar hasta 50 kW de potencia con una intensidad que puede llegar hasta los 125 A.

"Es importante definir qué tipo de recarga necesitamos,

pues marcará el tiempo de recarga de las baterías así

como las necesidades de potencia de la instalación"

Conector CCS (Combo). Es la alternativa europea a CHAdeMO. Desarrollado por Audi, BMW, Daimler, Ford, GM y Volkswagen es un sistema de carga combinada, válida tanto para carga rápida como normal. Dispone de un conector AC tipo 2 y un conector DC con dos terminales. El conector Combo 2 ofrece la posibilidad de cargar el vehículo en los modos 3 y 4 a través de una sola toma. La potencia máxima a la que puede operar en AC es de 43 kW y de hasta 100 kW en DC.

Por su parte, Renault ha patentado el llamado conector “Camaleón” para el modelo ZOE. Adapta a la potencia disponible en la toma, tanto en monofásico como en trifásico, hasta 43 kW de potencia, por lo que es capaz de cargar de forma lenta, semi-rápida y rápida.

No queremos olvidarnos de la llamada carga inductiva o inalámbrica. Se trata de una tecnología aún en desarrollo donde el vehículo se pone sobre una plataforma enterrada en el suelo que transmite electricidad al vehículo sin ningún tipo de conexión física. Todavía estamos ante una tecnología joven pero con mucho recorrido y futuro por delante. En resumen, a la hora de elegir un equipo de recarga lo más recomendable es un equipo de carga en Modo 3 con conector Mennekes (Tipo 2); o un equipo con cable incorporado con conector Mennekes (Tipo 2) o Yazaki (Tipo1), según la toma que incorpore el vehículo.

Por último, a la hora de elegir e instalar uno o varios puntos de recarga siempre es recomendable contar con la ayuda y asesoramiento de una empresa especialista. Esta buscará la opción más óptima para nuestras necesidades, realizando una instalación con garantías, no solo a nivel legal y normativo, sino también para el correcto funcionamiento de la carga que permita una mejor conservación de las baterías del vehículo.

Arturo Noguer
Director EPS

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