Estrategia para electrificar la flota de LCV

Electrificar, total o parcialmente, la flota de vehículos comerciales no está exento de dificultades.

No se trata de cambiar de tipología de motor, sino que hay que tener en cuenta multitud de variables que modifican la gestión de esta parte del parque móvil. Por ello es importante contar con una buena estrategia para electrificar los vehículos comerciales.

Alinearse con los objetivos estratégicos y de RSC

Conocer y estar alineados con la estrategia y visión de negocio de la empresa es imprescindible para poder electrificar las unidades comerciales. Hay que preguntarse, ¿el impacto medioambiental de la empresa es un pilar importante en los objetivos de RSC? Si es así, será más fácil convencer al equipo de dirección sobre la idoneidad de implantar vehículos comerciales eléctricos.

Por otro lado, furgones y furgonetas suelen representar uno de los porcentajes más importantes de la huella de carbono que genera una flota. De ahí que la introducción de LCV’s de 0 emisiones tenga un impacto considerable si en la empresa se han establecido objetivos de reducción de CO2 dentro de las políticas de RSC.

Estrategia para electrificar la flota de LCV 1

Utilización y kilometraje

Electrificar aquellas unidades que recorren diariamente pocos kilómetros y preferiblemente por zonas urbanas son la mejor forma de empezar de iniciar una implementación de e-vans. En este sentido hay que tener en cuenta las cada vez más habituales restricciones de circulación y zonas LEV (Low Emission Zones) que proliferan en las ciudades. Un hecho que podría poner en riesgo la movilidad urbana de la compañía si sigue incrementando la presión sobre los motores diésel en áreas urbanas.

También hay que evitar y neutralizar entre los usuarios el discurso de que "los eléctricos tienen poca autonomía". Los VE están aumentando progresivamente su área de alcance y, para la mayoría de desplazamientos, disponen de una batería más que suficiente.

Argumentos económicos

Una vez hemos analizado y seleccionado aquellas unidades de la flota que potencialmente podemos sustituir por modelos eléctricos, es necesario elaborar un informe financiero y el impacto económico de esta acción. El objetivo: encontrar ahorros económicos y beneficios (ambientales, sociales, etc). Para ello compararemos los costes de la flota actual con la flota potencial eléctrica. Podemos completar este informe añadiendo posibles factores de riesgo que podrían impactar en la movilidad e imagen de la empresa: restricciones de circulación, siniestralidad, huella de carbono…

Infraestructura de recarga

Como siempre que hablamos de VE, la infraestructura de recarga es un tema básico. Contar con puntos de recarga en los centros de trabajo requiere una cuidada planificación e inversión. El mercado actual ofrece tecnologías de recarga inteligentes (balanceo de carga, vehicle-to-grid, etc), por lo que es bueno dejarse asesorar por expertos especialistas en la instalación y mantenimiento de puntos de recarga.

Por otro lado, y aunque lo más habitual es que los vehículos recarguen sus baterías por la noche en los centros de trabajo, siempre deberemos tener en cuenta si existe una buena infraestructura pública de recarga dentro del área de actuación de estas unidades.

Comunicación con los usuarios

Posiblemente las e-vans de la empresa serán el primer VE que conducirán nuestros usuarios. Y como cualquier cambio, la introducción de unidades eléctricas debe ser bien gestionada para conseguir una implementación positiva. De ahí que sea muy importante realizar una buena comunicación al respecto y ofrecer instrucciones claras a los usuarios. Para aprovechar todo su potencial, un vehículo eléctrico debe ser conducido de forma diferente a uno de combustión. Por lo que es muy recomendable realizar cursos de formación. Y no solo en lo que a conducción se refiere, sino también en los capítulos de operaciones de recarga y mantenimiento.

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Seguimiento y éxito

Si somos capaces de comunicar los beneficios y éxitos conseguidos con la implantación de vehículos comerciales eléctricos, conseguiremos que nuestra acción se aceptada por usuarios y demás partes implicadas.

Si hemos realizado una buena implementación, a corto plazo será fácil demostrar el feed-back positivo entre conductores, el descenso de las emisiones o la sobrada autonomía de los vehículos. Unos éxitos que deben ser comunicados con el objetivo de mantener la aceptación de esta estrategia y que permitirá seguir ampliando el parque de e-vans de forma rápida.