Cómo elaborar una política de flota sostenible 1

Son muchas los gestores que quieren "pintar de verde" su parque móvil.

Pero para ello no basta con elegir vehículos con menores emisiones o introducir algún coche eléctrico en la flota. Si realmente queremos hacer una transición hacia una flota más verde y sostenible deberemos elaborar un plan y desarrollar una política de flota que permitan conseguir este objetivo.

Tal y como ocurre en el momento de elaborar las clásicas "Car and Fleet Policy", es necesario en primer lugar conocer qué queremos conseguir y de qué forma vamos a hacerlo. Sin una planificación ni un marco de actuación concreto será imposible cumplir con los objetivos de sostenibilidad deseados.

"Sin una planificación ni un marco de actuación concreto será imposible cumplir con los objetivos de sostenibilidad deseados"

El primer paso es elaborar el documento que será la base de esta transformación. Dicho documento debe identificar los objetivos que quiere cumplir la empresa en materia de sostenibilidad y qué parte de estos objetivos afectan a la flota. De hecho, se calcula que en las grandes corporaciones la flota está entre los primeros 5 generadores de emisiones de CO2, NOx y gases de efecto invernadero. De ahí que sea importante definir qué papel y qué porcentaje juega el parque móvil en la huella contaminante global de cada compañía.

Una tarea conjunta

Pese a que puede parecer que la tarea de establecer una "Green Fleet Policy" es solo responsabilidad del gestor de flotas, no debe ser así. Se trata de una tarea conjunta en la que todos los empleados deben caminar en la misma dirección. Especialmente importante es asegurarse de la involucración de las personas con mayor peso en la dirección de la empresa, quienes deben estar alineados con los objetivos de sostenibilidad de la flota.

En este sentido, y para convencer a los más descreídos, es importante explicar y dar a conocer los beneficios, no solo medioambientales, que provoca el hecho de contar con una flota más sostenible. La primera consecuencia, especialmente importante, es la reducción de costes. Un coche menos contaminante es por extensión más eficiente y, por lo tanto, reduce los costes operativos a través de la reducción del consumo de carburante. Por no hablar de la reducción que suponen en este sentido los vehículos eléctricos. Estos ahorros siempre pueden revertirse como beneficio a los empleados, lo que sin duda aumentará el interés de los implicados.

En cualquier caso, para iniciar la implementación de una "Green Fleet Policy" la empresa debe crear un equipo multidisciplinar que elabore este documento, realice un seguimiento del cumplimiento de dicha política y monitorice los progresos hacia los objetivos establecidos.

"Para implementar una “Green Fleet Policy” la empresa debe crear un equipo multidisciplinar que elabore este documento, realice un seguimiento del cumplimiento de dicha política y monitorice los progresos hacia los objetivos establecidos"

Es importante establecer hitos cronológicos en función de cada objetivo. Por ejemplo, se pueden prefijar los objetivos mínimos de reducción de emisiones a 3, 5 y 10 años. Pero estos serán los mínimos de referencia. Lo ideal es analizar, cada 6 meses o 1 año, si será posible conseguir los objetivos prefijados e incluso aumentar las exigencias, revisando procedimientos, coches a elegir y eliminando elementos obsoletos.

"Lo ideal es analizar, cada 6 meses o 1 año, si será posible conseguir los objetivos prefijados e incluso aumentar las exigencias, revisando procedimientos, coches a elegir y eliminando elementos obsoletos"

Por otro lado, una "Green Fleet Policy" debe ser un documento en constante actualización. Debe contar con las aportaciones y el feed-back de los implicados, tanto en positivo como en negativo, y también analizar las novedades tecnológicas que ofrezca el mercado con el objetivo de que nuestra flota sea cada vez más limpia y sostenible.    

Puntos principales

Existen una serie de puntos básicos que nuestra política de flota verde debe contemplar:

1. Adquisición de nuevos vehículos que consigan la mayor eficiencia energética, y por extensión las menores emisiones posibles. Eso sí, después de calcular todo el ciclo de vida del vehículo.

2. Optimizar el tamaño de la flota eliminando o reutilizando los vehículos infrautilizados.

3. Ofrecer cursos de conducción eficiente a todos los usuarios de la flota.

4. Realizar un seguimiento exhaustivo, real y continuo de la reducción de emisiones que se está consiguiendo.

A partir de aquí, es el momento de ponerse en marcha, recabando y analizando toda la información necesaria que permita actuar en consecuencia. A ello se pueden añadir otras iniciativas, muchas veces derivadas de la implementación de dicha política, que facilitarán la consecución de los objetivos.

Cómo elaborar una política de flota sostenible 2

Definir los usos y operativa de la flota

Es importante contar con un informe detallado sobre las características de la flota y sus usos en función de factores como consumo medio, kilometraje diario medio, tipología de recorridos (urbanos, larga distancia, etc), tiempo en el que los vehículos no están siendo utilizados, dónde están aparcados cuando no se utilizan, optimización de la capacidad de carga (en furgonetas), etc.

Solo así podremos saber si existen unidades infrautilizadas, si en el caso de los vehículos comerciales ligeros podemos optar por modelos de dimensiones más pequeñas o en qué casos es recomendable o no la utilización de vehículos híbridos o eléctricos. Por ejemplo, en este último caso, los híbridos pierden parte de su eficiencia cuando se utilizan en recorridos extraurbanos, siendo más recomendables cuando su uso urbano es más intensivo. Lo mismo ocurre con los eléctricos. Dada su limitada autonomía (hasta el momento), debemos pensar en ellos especialmente para aquella parte de la flota que realice recorridos inferiores a los 200 km. Y también hay que tener en cuenta que necesitan unas horas de inactividad para recargarse.

Recordar las recomendaciones básicas

La "Green Fleet Policy" también debe recordar e implicar- por no decir obligar- a los usuarios de la flota a seguir las recomendaciones básicas en lo que a mantenimiento y buen uso del vehículo se refiere. Las acciones más básicas son las que más pueden aportar a la reducción del consumo de carburante y costes. Porque de nada sirve tener un coche ultraeficiente si éste es conducido de forma agresiva. Entre las acciones más básicas destacamos:

  • Correcto inflado de los neumáticos
  • Mantenimiento correcto y en intervalos recomendados por el fabricante
  • Realizar una conducción eficiente. Es indispensable que todos los usuarios hayan realizado al menos un curso sobre cómo conducir de manera ecológica. En este sentido también es importante elegir vehículos que cuenten con elementos como start/stop, recomendaciones de cambio de marcha, recordatorios y consejos de conducción ecológica, etc.
  • No sobrecargar el vehículo

Implementar sistemas telemáticos

Las últimas innovaciones telemáticas pueden ayudarnos, y mucho, a la hora de reducir la huella medioambiental de la flota. Si nuestras unidades cuentan con sistemas de navegación, monitorización y seguimiento en tiempo real será mucho más fácil conseguir los objetivos marcados por la "Green Fleet Policy". Y es que la telemática permite ser más eficiente en cada uno de los movimientos que realizan nuestras unidades. No perderán tiempo buscando una calle, evitarán atascos, en caso de servicios técnicos podremos asignar la unidad más cercana al lugar que sea necesario… Y además podremos conocer con todo tipo de detalles quienes son los peores- y también los mejores- conductores. Ello permite incidir directamente en la raíz del problema.

Informar

Es de suma importancia contar con un sistema de comunicación que permita tener informados a todos los que forman parte de la compañía de los progresos que se van realizando en términos de eficiencia y sostenibilidad. No solo es una forma de implicar a toda la empresa, especialmente a los conductores, sino de demostrar que las medidas y políticas que se están llevando a cabo realmente están funcionando.

Carsharing

En estos dos últimos años son muchas las grandes empresas que han implementado sistemas de carsharing en sus instalaciones. Es una forma de reducir el volumen de la flota y optimizar el uso de los vehículos. E incluso permite que empleados que hasta el momento no tenían derecho a vehículo, ahora puedan aprovecharse de la flota de la compañía.

Una forma de empezar a probar si el carsharing se adapta a nuestras necesidades de movilidad es aprovechar aquellas unidades infrautilizadas para construir un pool de vehículos que puedan ser reservados previamente mediante un sistema de reservas. Como primera consecuencia, los costes derivados del uso de taxis descenderán considerablemente.

Rankings, Gamificación…

El hecho de disponer de información y datos exactos de forma periódica también nos permitirá motivar a los usuarios más directamente implicados en la sostenibilidad de la flota. Existen muchas formas de hacerlo: premiando a los conductores más eficientes, elaborando diferentes juegos/competiciones que bonifiquen de alguna manera a los usuarios que más reduzcan su huella ambiental… En muchas ocasiones la política de la "zanahoria" funciona mejor que la del “palo”. Es decir, si aquellos conductores menos implicados visualizan que un mejor comportamiento al volante puede reportarles algún tipo de beneficio, seguramente cambiarán sus actitudes y hábitos.

"Hay que involucrar a las personas con mayor peso en la dirección de la empresa, quienes deben estar alineados con los objetivos de sostenibilidad de la flota"

En cualquier caso, existen muchas y diferentes soluciones que pueden ayudarnos a reducir la huella medioambiental de la flota. Partiendo de la premisa de que "la mejor manera de ahorrar energía es no consumiéndola", existen infinidad de soluciones que nos permitirán alcanzar nuestros objetivos.