Del B2C al B2B la evolución de la movilidad

El sector del automóvil ha iniciado un proceso de transformación.

Un cambio de paradigma donde los usuarios de vehículos pasarán del tradicional B2B al B2C. O lo que es lo mismo, los automovilistas comprarán el uso y el mantenimiento de los vehículos a empresas intermediarias. Esta es la principal conclusión del Think Tank de Automoción B2B de IE Business School promovido por Ricardo Conesa, Director del Programa Avanzado en Dirección de Empresas del Automóvil de la escuela de negocios, y José Luis Criado, Director Académico del mismo, en el marco de IE Alumni.

"Se está produciendo una transformación sectorial con importantes repercusiones, tanto desde la perspectiva de la demanda de servicios de movilidad por parte de los clientes como de la oferta de los mismos por parte de las empresas del sector, las actuales, las recién llegadas y las que parece que quieren llegar", explicó Ricardo Conesa, impulsor del "Think Tank Automoción B2B" de IE Business School y Director del Programa Avanzado en Dirección de Empresas del Automóvil de la escuela de negocios.

Para José Luis Criado, Director Académico del Think Tank, "el sector parece evolucionar desde un entorno fundamentalmente B2C a otro B2B. Esa es, al menos, la tendencia que se ha puesto de manifiesto en las sesiones de trabajo realizadas por el Think Tank con una veintena de profesionales de la automoción que detentan importantes responsabilidades en la Administración, asociaciones sectoriales, fabricantes de vehículos, componentes, petroleras, aseguradoras, gestores y usuarios de flotas, compañías de renting, certificadoras, empresas de ITV o redes de talleres".

Un cambio de modelo

Hasta los años 90 los concesionarios, las empresas de transporte público, los talleres, las financieras o las aseguradoras eran los proveedores habituales de servicios de movilidad. Esto es, la compra de un vehículo y los servicios asociados a esa compra durante la vida útil del mismo.

Sin embargo, aparecen una serie de fenómenos que lo cambian todo: la conectividad y el desarrollo tecnológico que abre las puertas a nuevos servicios; presión medioambiental sobre la movilidad (especialmente urbana); y un cambio de actitud entre los jóvenes para los que el coche deja de ser algo aspiracional. Una de las primeras consecuencias de estos nuevos fenómenos es la aparición de un modelo de economía colaborativa y el desarrollo del coche compartido.

Por su parte, los proveedores de movilidad habituales deben hacer frente a nuevos condicionantes: ventajas fiscales para determinados tipos de uso del vehículo; el aumento de la externalización por parte de las empresas para poder concentrarse en su negocio principal; el aumento del riesgo en cuanto al valor residual del vehículo; o la necesidad de las empresas de calcular el coste del uso de vehículos sin imprevistos. Todo ello ha supuesto el desarrollo y consolidación de las actividades de intermediación y agrupación de servicios a flotas. El caso más paradigmático es el de las compañías de renting.

Según el "Think Tank Automoción B2B" de IE Business School "se está generando una barrera entre los usuarios finales de los vehículos y servicios de movilidad, y sus tradicionales proveedores. Surgen fenómenos como por ejemplo, Car2Go o Uber que contratan el vehículo que antes compraba al concesionario el cliente final", comenta Conesa.

Ante este escenario, el "Think Tank" concluye que se producirán nuevos fenómenos que conducirán a un sector de automoción con una creciente tendencia al B2B. El futuro será cada vez más de los integradores de datos y de servicios. Así lo anticipan diferentes fenómenos: el coche y el conductor conectado, el vehículo eléctrico, el Big Data y el uso de esa información para generar ventajas concretas al cliente del coche conectado; el coche autónomo; los servicios integrados a partir de plataformas que cubren diferentes necesidades de movilidad; o la evolución de la necesidad de ‘tener cosas’ a la de ‘hacer cosas’.